Fombellida pasa por ser un municipio de la provincia de Valladolid que se ubica en el Valle del Esgueva y que, en la actualidad y como informa el Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una población que alcanza los 169 habitantes y que está a 46 kilómetros de la capital del Pisuerga.
Una localidad que limita al norte con la provincia de Palencia, al oeste con Torre de Esgueva y Castroverde de Cerrato, al sur con Valbuena de Duero y Piñel de Abajo y al este con Piñel de Arriba y Canillas de Esgueva.
Allí se ubica el Bar La Flor del Valle. Los propietarios son Rubén, de 54 años y Ana, de 53, que como explican, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, “provienen de Madrid, aunque Ana nació en Valladolid”.
Conocemos, como cada domingo, la historia de un bar de la provincia de Valladolid, en este caso en Fombellida y en la calle Carretera 24 para saber más de la historia de Ana y Rubén y de su establecimiento hostelero.
Sus vidas
“Antes de regentar La Flor del Valle, tuve un bar en el término madrileño de Lavapiés durante 12 años. Previamente, trabajé de camarera en diferentes establecimientos hosteleros de Madrid y Valladolid”, nos cuenta Ana, hablando de su vida laboral.
Mientras que Rubén afirma que ha trabajado “siempre por cuenta ajena” en el sector de las telecomunicaciones hasta que “llegaron a Fombellida”.
La pareja nos cuenta que “siempre” les ha gustado el mundo del arte en cada una de sus vertientes. Han “compaginado” sus trabajos con “la música, el cine o el teatro”. Ana, por ejemplo, con sus estudios de arte dramático y Rubén tocando en bandas de rock.
En la actualidad, el madrileño es uno de los miembros de la banda llamada ‘100 de los Grandes’ y su música se puede escuchar y disfrutar en diversas plataformas.
El bar
“El Bar La Flor del Valle es un establecimiento de mucha tradición. Se abrió por primera vez allá por los años 60, si no me equivoco, y tuvo diferentes propietarios, algunos muy queridos aún por la gente del pueblo. A principios de este siglo cerró durante 13 o 14 años, para después, cogerlo nosotros”, asegura Rubén.
Bar La Flor del Valle en Fombellida.
Ana añade que “han cumplido diez años en el bar el pasado 2 de enero” y que cuando cogieron las riendas del establecimiento hostelero “no cambiaron el nombre del mismo”. Bar La Flor del Valle se mantiene porque les gustó y decidieron continuar escribiendo la historia del lugar.
Pese a que Fombellida cuenta con una población que no llega a los 200 habitantes, nuestros entrevistados aseguran que “hay otros negocios activos de venta al público”, entre los que destacan la Carnicería de Manel o la Panadería de Angélica, que son “muy importantes para dar vida” al pueblo pucelano.
Volviendo al bar, cuentan con un espacio “bastante extenso”. En el mismo pueden coincidir varios estilos o ambientes al mismo tiempo y destaca por sus luces, iluminación y mobiliario. Se sitúa en la Carretera del Valle del Esgueva, en concreto, en el número 46. Los vecinos de los pueblos de alrededor visitan un lugar acogedor y en el que merece la pena tomar un refresco y conversar.
Precios y rentabilidad
“Los precios son bajos y la rentabilidad también. Más para nosotros, que no dependemos de ningún organismo municipal. Nos da para vacaciones y cerrar dos días a la semana. Para llevar una vida tranquila. Logros que hemos ido obteniendo con el esfuerzo del paso de los años”, asegura Rubén, orgulloso, y no puede ser de otra forma.
Es un establecimiento hostelero que no dispone de cocina pero que ofrece productos “de muy buena calidad” y todo acompañado por “una buena música en un ambiente relajado” que es sumamente importante.
“Cuando podemos también hacemos actuaciones, tanto musicales como teatrales o mercadillos, además de reuniones o charlas dado que el espacio es grande y se puede realizar sin trastorno para el cliente habitual”, añade Ana.
Hace poco pasaba por el lugar el candidato del PP a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Ante ello, la pareja pide que, desde el poder, se “atiendan los problemas que los vecinos plantean”.
“La vida en los pueblos no es fácil en cuestión de recursos y suministros. La media de edad de la población cada vez es más alta. Si, de verdad, quieren recuperar los pueblos, tendrían que dedicarles más tiempo. Nos parecen correctas las subvenciones que se dan, pero tiene que haber una implicación de forma más directa”, apunta Rubén.
La pareja apuesta por seguir trabajando y luchando para salir adelante durante muchos años más y que en los pueblos haya un futuro con el paso del tiempo.
