Cyprian Okpowe es un joven nigeriano, nacido en Warri que tiene 29 años en la actualidad. Es una persona que lo apostó todo a la religión, a sus creencias y que ahora estudia teología en Valladolid mientras completa su actividad religiosa en el Monasterio de Santa María de la Vid.
Una persona cercana, con las ideas claras, que cuenta en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León cómo fue la experiencia de vestirse del rey Baltasar en dos cabalgatas de la ciudad del Pisuerga.
“Hay que acoger. En la acogida nos acogemos a nosotros mismos y nunca se sabe por lo que uno va a tener que pasar. Lo que nos va a deparar el futuro. Si a uno mismo le va a tocar emigrar o no”, apunta hablando de la polémica de la inmigración, tan en el foco mediático en los últimos años.
El africano nos abre las puertas de su corazón para contarnos una historia vital que no tiene desperdicio y que merece la pena conocer.
Los inicios de Cyprian
“Definirse a uno mismo es una cosa muy compleja. Soy cristiano, católico, agustino, sacerdote, hijo y hermano. Prefiero que me definan los demás, aunque intento ser lo mejor para todos y acercarme a las personas, que es el mejor tesoro que tenemos”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Cyprian Okpowe.
Nuestro entrevistado tiene 29 años y nació en Nigeria. En concreto en la ciudad de Warri. Es sacerdote y agustino, miembro de la Orden de San Agustín y es una persona a la que le gusta compartir y ayudar a los demás. Le gusta cocinar. También, la bicicleta y toca el piano y el órgano.
“Nací en una familia cristiana. Tengo cuatro hermanas y un hermano. Mi padre era pastor religioso y mi madre católica. Recuerdo que fue muy importante para mí en estos primeros años de vida”, asegura.
A los 12 años quería ser médico. Vio como la madre de un amigo perdía la vida durante un embarazo. De ahí que se interesara por ser ginecólogo para ayudar a las mujeres de su barrio que padecían de enfermedades de mujeres sin adecuados recursos médicos, pero la vida le tenía preparado otro camino a nuestro entrevistado.
Paso una infancia buena en el país nigeriano y tanto él, como sus hermanos, pudieron completar estudios universitarios.
La religión
“Durante mis últimos años de educación secundaria coincidí con John mi amigo mejor. Él iba a la iglesia católica, se bautizaba, y empecé a interesarme por ello cuando tenía unos 15 o 16 años. Comencé mi etapa de iniciación al cristianismo. En 2013, el 30 de marzo, recibí el bautismo en la parroquia y me hice católico. Mi vida había cambiado”, añade.
Cyprian Okpowe posando para EL ESPAÑOL de Castilla y León.
De ser médico, con el paso del tiempo y sus inquietudes religiosas, pasó a querer ser sacerdote. Algo que explicó a su padre y que, aunque no le hizo mucha gracia, apoyó para que su hijo fuera feliz haciendo lo que quería.
“En Nigeria veía que había sacerdotes. Me gustaban los agustinos. Veía como vivían y decido entrar en la orden agustiniana, dejando de lado el examen de la universidad para ser médico”, afirma.
Fue entonces cuando envió una solicitud, en 2013, para entrar en la Orden, pero tenía que esperar un año para ser confirmado. Para ello tenía que recibir la confirmación con 18 años. Y así fue en junio de 2014. A partir de ese momento comenzó a “echar una mano en catequesis” y a “ser religioso, cristiano y agustino”.
“Dos niveles de entrevistas y acompañamiento marcaban este momento. De entre 31 candidatos nos eligieron a un total de nueve. Recibí la carta de admisión y entré en la orden agustiniana comenzando el camino formativo en enero de 2025”, añade el africano.
Cyprian cumplía así uno de sus sueños.
Su llegada a Valladolid
“Llegué a Valladolid el día 22 de febrero del año 2022, unos días antes de estallar la guerra en Ucrania. Terminando el grado filosofía y tras la primera profesión de los votos, me mandaron desde la Provincia agustiniana en Nigeria, hasta aquí, para terminar mi formación teológica. Estudié teología en el Estudio Teológico Agustiniano ubicado en el Paseo de Filipinos, del 2022 hasta el 2024. Soy Bachiller en Teología”, explica.
El 27 de julio de 2024 fue ordenado diácono en El Escorial y le destinaron donde vive en la actualidad, en el Monasterio de Santa María de la Vid (Burgos), desde el 8 de noviembre. Por lo que, en la actualidad, estudia en el Estudio Teológico Agustiniano Licenciatura/Master en Teología Fundamental en la ciudad del Pisuerga de martes a jueves y hace vida pastoral de viernes a lunes en la localidad burgalesa.
Cyprian Okpowe.
“En el año 2025, concretamente el 19 de junio en Jos, en Nigeria, me ordenaron sacerdote, es algo que me hizo muy feliz y que recordaré el resto de mi vida”, afirma nuestro entrevistado.
En el espectacular Monasterio de Santa María de la Vid vive “en comunidad” bajo el paraguas del “carisma de San Agustín”.
Dos veces Baltasar
Algo que tampoco olvidará nuestro entrevistado es la Cabalgata de Valladolid. En el año 2023 ya fue paje del rey Baltasar y en 2024 y 2026 se ha metido en la carne del mismo. Siendo el principal reclamo de los más pequeños en una noche mágica.
“En la casa de los Agustinos surgió la oportunidad privilegiada de colaborar en esta rica realidad cultural y acepté. Me parecía que así no hacía falta pintar a Baltasar. Es una experiencia que me ha hecho una gran ilusión. También visitar el Hospital Clínico y a los más pequeños enfermos. Es algo que nunca se olvida”, apunta emocionado.
El rey Baltasar recibió cartas, muchas. De diferentes niños. Alguna que pedía salud para sus padres. Otros querían un campo de fútbol. Juguetes o la paz en el mundo. Misivas que él mismo leyó con atención y añade que “aprovechó la ocasión para encomendar al niño de navidad los sinceros deseos de los más pequeños”.
“Esos momentos me hicieron ver que contamos con una sociedad muy rica, plural y en la que hay espacio para todos. Me han acogido muy bien en España, no he tenido ningún problema y la oportunidad de disfrutar en las cabalgatas con vistas las significativas aportaciones culturales”, señala.
Sobre la inmigración y los inmigrantes
A Cyprian le preguntamos si, a lo largo de su estancia en España, ha tenido que soportar alguna actitud homófoba o racista y su respuesta es clara: “No”. Asegura que Valladolid es una ciudad “muy acogedora” en la que “no ha tenido ningún tipo de problemas”.
“La inmigración, realidad compleja, siempre ha existido y existirá. El ser humano se mueve. Migrantes somos. No se pueden pedir papeles para huir de una persecución o de una situación económica muy dura y doliente. Recuerdo lo que decía San Agustin: ‘la medida del amor - esto es lo que exige la situación - amar sin medida’. Esto me hace recordar lo que se atribuía a San Juan de la Cruz, el que anda en el amor, ni cansa ni se cansa, explica el nigeriano.
Cyprian apuesta por “buscar respuestas adecuadas” y “afrontar el problema de fondo” apuntando que la “inmigración enriquece la vida humana y también la cultura de cada país”.
Finaliza asegurando que el futuro es “como un embarazo, muy prometedor” y tiene “esperanza” pero con los pies en el suelo.
