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Bobadilla del Campo, un pequeño municipio de la provincia de Valladolid integrado en la Comunidad de Tierras de Medina, ha decidido que la cultura no entiende de horarios ni de puertas cerradas. Tampoco de grandes edificios ni de obras faraónicas.

En este pueblo, que no llega a los 300 habitantes, no hay excusa para no leer. Eso de que no tengo tiempo, aquí no vale, porque se puede hacer en cualquier momento y en cualquier sitio.

Con una iniciativa sencilla, pero cargada de ilusión, el Ayuntamiento ha puesto en marcha bibliotecas al aire libre en distintas plazas del pueblo, abiertas las 24 horas del día y pensadas para acercar la lectura a todos los vecinos de cualquier edad.

Es bien fácil, abres la ventana y tomas prestado el libro que quieras, como un servicio de vending pero en este caso más sano y gratis.

“Ponemos en marcha esta bonita y cultural iniciativa en Bobadilla de hacer bibliotecas en nuestras plazas, abiertas 24 horas, para acercar la lectura a nuestros vecinos y vecinas. Seguimos progresando, ampliando y acercando servicios”, explica el alcalde Francisco Pastor (PSOE), que reconoce que el proyecto llevaba tiempo gestándose.

La idea surgió a mitad de legislatura, cuando el equipo de gobierno se enfrentó a una realidad común en muchos pueblos pequeños de Castilla, que es la dificultad de mantener una biblioteca municipal tradicional.

“No era un problema de espacio, sino de personal. No disponíamos de trabajadores que pudieran estar atendiendo una biblioteca, y eso genera gastos de empleados, luz, calefacción, internet, mantenimiento, libros…”, señala.

La biblioteca ambulante de Bobadilla del Campo

Lejos de renunciar a la cultura, el municipio ha optado por buscar una solución adaptada a sus posibilidades. Así nacieron estas bibliotecas de plaza, construidas con un estilo rústico que encaja con la estética del pueblo y su entorno.

Actualmente, Bobadilla del Campo, con una población que no llega a los 300 habitantes, cuenta con varias. Hay dos en la Plaza Mayor, una en la Plaza del Potro y otra en la Plaza de la Mujer Rural. Todas ellas son de acceso libre, gratuito y permanente.

Los libros que llenan sus estanterías tienen también una historia comunitaria detrás. Proceden de donaciones de Aspaym, de vecinos del propio municipio, de pueblos cercanos y de la Comunidad de Tierras de Medina.

Además, la construcción de las bibliotecas se ha realizado a través del Plan de Empleo Anual, dando trabajo a personas desempleadas del municipio. Cultura y empleo local van de la mano.

La iniciativa no se queda solo en colocar libros. Junto a cada biblioteca se han instalado bancos, también de estilo rústico, invitando a detenerse, sentarse y leer.

“La idea es que cualquiera pueda ir cuando quiera, leer allí mismo, coger un libro, dejar otro, llevárselo a casa y devolverlo después. Todo fácil, accesible y cercano”, explica el alcalde.

En un tiempo en el que la despoblación y la falta de servicios son la principal amenaza de la vida rural, Bobadilla del Campo escribe una bonita página en blanco que pretende que se vaya escribiendo poco a poco.