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El juicio por la muerte de Sergio Delgado, el joven vallisoletano que perdió la vida en Burgos tras recibir un puñetazo mortal por el simple hecho de ser de "Pucela", ha reabierto una herida que nunca llegó a cerrar.

La tensión judicial que se está viviendo durante esta semana en la capital burgalesa se ha trasladado ahora al ámbito académico tras salir a la luz los graves comentarios de un docente de la Universidad de Valladolid (UVa).

Coincidiendo con el proceso judicial, las redes sociales han rescatado una publicación de un profesor ayudante doctor e investigador postdoctoral en la Escuela de Ingeniería Informática de la UVa.

En febrero de 2024, cuando se produjo el crimen, Héctor Felipe Mateo Romero publicó en la red social X (antes Twitter): "Si ese fue el motivo pues un asesinato muy merecido".

Estas palabras, calificadas de "terribles" y "deleznables" por los usuarios, han provocado una oleada de críticas, especialmente por la condición de educador del autor.

El polémico comentario de hace dos años

El docente, natural de Soria según su propio perfil profesional, borró su cuenta de X tras la polémica inicial, pero las capturas de pantalla han vuelto a viralizarse dos años después como prueba del odio vertido hacia la víctima.

Contra sus alumnos

La controversia no termina en su opinión sobre el crimen de Burgos. Recientemente, ha vuelto a situarse en el ojo del huracán por sus comentarios sobre la corrección de exámenes en la plataforma Bluesky, mensajes que, siguiendo su patrón habitual, también fueron eliminados poco después como ha podido comprobar este medio. Eso sí, el usuario ha seguido siendo el mismo. 

En dicha red social, el profesor compartía sus sensaciones ante las entregas de la convocatoria extraordinaria de una forma que muchos alumnos han considerado impropia:

"Toca corregir las entregas de la extraordinaria, veamos si me cabreo, lloro o soy feliz".

"Ya he puesto un 0 que sabía que iba a poner. Ahora a ser buena gente con los otros".

"También he de decir que dudo que algunos de estos vayan a superar el examen, así que la nota que ponga ya importa poco".

Los comentarios publicados en BlueSky esta misma semana

Según los datos de la Universidad de Valladolid, este profesor desempeña su labor en el departamento de Informática, abarcando áreas como Arquitectura y Tecnología de Computadores e Inteligencia Artificial.

Comunicado de la UVa

Este medio se ha puesto en contacto con el departamento de comunicación de la Universidad de Valladolid a primera hora de este miércoles para conocer su versión y ha remitido posteriormente un comunicado en el que asegura que “ante la naturaleza y gravedad de los mensajes difundidos en distintas cuentas de redes sociales en los que se hace referencia a unos posts publicados a título personal en su cuenta privada por un profesor de esta institución, la Universidad de Valladolid manifiesta su repulsa y condena ante cualquier tipo de violencia, que en ningún caso puede tener justificación alguna”.

Por ello, la Universidad de Valladolid está realizando las actuaciones procedentes conforme a las normas y procedimientos universitarios. Eso sí, los tuits eran conocidos desde hace dos años y desde la universidad no se han tomado medidas hasta ahora.

Además, el implicado ha hecho llegar al Gabinete de Comunicación de la UVa una carta solicitando su difusión pública. A continuación, se reproduce en su integridad:

 "Carta de disculpa sobre mis declaraciones en redes sociales"

"En fechas recientes se ha generado revuelo y malestar en distintas redes sociales a raíz de un desafortunado comentario que realicé hace dos años, situación que se ha visto agravada por la reaparición y difusión de otros comentarios más recientes en dichas plataformas.

Mi intención con este mensaje es dejar constancia de que no comparto en absoluto lo que escribí entonces, ni la actitud mostrada recientemente hacia los trabajos de mis alumnos, y que se trata de un comportamiento del que me arrepiento sinceramente.

A partir de ahora, me comprometo firmemente a actuar con la máxima prudencia en mis comunicaciones, así como a valorar y respetar siempre el trabajo y el esfuerzo de cada uno de mis alumnos.

Quiero expresar mi más sincero arrepentimiento y pedir perdón por mis desafortunados comentarios.

Me duele profundamente el impacto que mis palabras hayan podido tener, especialmente en la familia y los seres queridos de la víctima, a quienes deseo trasladar mi más respetuoso y sentido perdón por una falta de sensibilidad tan grave hacia su dolor. Ver esas palabras hoy me produce una tristeza inmensa, pues no reconozco en ellas a la persona que intento ser, y me abruma pensar en el malestar que he causado a los afectados y a toda la comunidad universitaria.

Soy plenamente consciente de que mis expresiones fueron erróneas desde cualquier punto de vista moral, humano y profesional

 Reconozco que haber sugerido, incluso de forma irracional, que un acto tan atroz como aquél pudiera tener alguna justificación, es una falta de humanidad que me avergüenza profundamente.

Un acto tan vil nunca, bajo ninguna circunstancia, es justificable, y menos aún por un motivo como el que mencioné. Aquellas palabras, aunque rescatadas de hace dos años, fueron una falta absoluta de respeto a la vida y a la memoria de la víctima.

No hay contexto ni distancia temporal que aminore la gravedad de una afirmación así; me duele reconocer que fui capaz de escribir algo tan carente de sentido y de valores, y me arrepiento sinceramente de ello cada día.

De igual manera, quiero pedir humildemente perdón a los alumnos por los comentarios vertidos en relación con mi estado de ánimo al corregir sus trabajos. Aunque no he tenido la intención de ofender a nadie, no es un comportamiento propio del profesor que aspiro a ser y puede haberse percibido, sin duda como profundamente irrespetuoso hacia su esfuerzo, su tiempo y su ilusión académica.

No existe excusa ni justificación profesional que pueda ofrecer; me equivoqué por completo y lamento de todo corazón haberles fallado y haber causado cualquier tipo de malestar en su proceso de aprendizaje. Un espacio educativo debe ser siempre de respeto, y yo no estuve a la altura de lo que se espera de mí.

Lamento profundamente el daño que, de manera inconsciente e involuntaria, pueda haber causado a la imagen de la Universidad de Valladolid, a los estudiantes y, reitero, a la memoria de la víctima y a su familia. He aprendido de la forma más dura la enorme responsabilidad que conlleva cada palabra que escribimos en el espacio público.