Las instalaciones deportivas del Club Deportivo Don Bosco ya tienen un nuevo nombre grabado para siempre en su historia. Allí, donde durante décadas se han escuchado voces de inclusión y de amor por el balón, el Ayuntamiento de Valladolid ha rendido homenaje a Demetrio Nieto Padrones, presidente del club desde 1992 hasta su reciente fallecimiento.
Lo han hecho con la colocación de una placa conmemorativa que reconoce una vida entera dedicada al deporte y al compromiso social.
El acto ha contado con la presencia del alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, quien quiso subrayar el valor de una trayectoria que va mucho más allá de los resultados deportivos.
“Hablar de Demetrio Nieto es hablar de más de treinta años de entrega al deporte de base, de constancia silenciosa y de una firme creencia en el poder transformador del deporte como herramienta de integración y cohesión social”, ha afirmado ante la presencia de su familia.
Su presidencia coincidió con una etapa especialmente compleja para el entorno del antiguo poblado de La Esperanza, en el barrio de Pajarillos.
En aquel contexto, el Club Deportivo Don Bosco se convirtió, bajo su liderazgo, en algo más que una entidad deportiva: fue refugio, escuela de valores y alternativa educativa y de ocio para cientos de niños y jóvenes. Un espacio donde aprender a convivir, a respetar y a crecer dentro y fuera del campo.
Crecimiento
Los números hablan por sí solos. Cuando Demetrio Nieto asumió la presidencia, el club contaba con apenas tres equipos. Hoy, el C.D. Don Bosco es una referencia en el deporte vallisoletano, con más de 300 deportistas repartidos en más de 20 equipos, integrados por niños y niñas de distintas nacionalidades.
Un crecimiento sostenido que refleja no solo una buena gestión, sino una filosofía clara: el deporte como derecho y oportunidad para todos.
Ese impulso también se tradujo en la mejora progresiva de las instalaciones. Uno de los hitos más recordados fue la transformación del antiguo campo de tierra en un campo de hierba artificial en 2008, una mejora largamente esperada que dignificó la práctica deportiva en el barrio. A ello se sumó posteriormente la ampliación con un campo de fútbol siete, consolidando unas infraestructuras acordes al crecimiento del club.
La filosofía de acceso abierto que siempre defendió Demetrio Nieto permitió que el Don Bosco actuara como un auténtico agente de cohesión social, reforzando el papel del deporte como elemento de inclusión, convivencia y vertebración comunitaria en Valladolid.
En Don Bosco, y en Pajarillos, Demetrio Nieto sigue jugando cada partido porque ya es eterno.
