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El sector del campo en España y en toda Europa ha dicho basta. No pueden más y así se pudo comprobar en el pasado 'súper jueves', en el que miles de agricultores y ganaderos salieron a la calle para colapsar las capitales de provincia. En Castilla y León, hasta siete localidades sufrieron las consecuencias de este enfado por el acuerdo con Mercosur, la reducción presupuestaria de la Política Agraria Común (PAC), la burocracia o el bajo precio que reciben en origen, pero alto en los insumos que pagan.

Debajo de las grandes masas, los discursos y los manifiestos, siempre hay historias. Como la de David Garrido, un agricultor de 37 años que hace 12 dejó el mundo de la construcción para dedicarse al campo, en un pequeño cultivo de regadío y secano en la Mudarra (Valladolid). Él es uno de los tantos y tantos profesionales agrícolas que se han sumado a la causa y estuvo presente en la gran tractorada en la ciudad del Pisuerga el pasado 29 de enero.

"Soy del 9% de menores de 40 años que hay en el campo, con lo cual se refleja un poco el futuro que tiene el sector", lamenta a este periódico, por los bajos números que existen actualmente en el relevo generacional. Es más, avisa de que las cifras cambian o "está complicado".

El también secretario provincial de COAG Valladolid, se adentró en el mundo agrario cuando lo peor de la crisis azotó a la construcción. "Son esas épocas en las que te diversificas a otros sectores", recuerda. Y a pesar del duro momento que atraviesa el campo, ni se plantea dejarlo y continuará luchando por el sector.

"No porque no haya trabajo (en la construcción), que lo hay y más que aquí (en el campo), pero me gusta más esto (la agricultura)", recalca.

Mercosur

La aplicación provisional del tratado comercial con Mercosur ha sido la gota que ha terminado de colmar el vaso. En consonancia con las reivindicaciones del sector no solo a nivel autonómico y nacional, sino incluso europeo, David garantiza que no pueden competir con los países sudamericanos "cuando las normativas son diferentes"

El activista agrario señala que allí juegan con otras reglas en materia de bienestar animal, fitosanitarios, costes laborales y de emisiones. "No estamos en contra de que haya comercio, pero que sea con las mismas reglas del juego", reclama.

Además, explica que los países que componen Mercosur la realidad empresarial es totalmente opuesta a la europea. "Cuando hablamos de países como Brasil o Argentina, las explotaciones de media son 600 hectáreas. Aquí en los pueblos no podemos aprovechar la maquinaria como la aprovechan ellos allí", relata.

Para el vallisoletano, está en juego "el modelo" de la agricultura y ganadería europea y española. Con el tratado, se está abocando a "elegir uno con agricultores y ganaderos en los pueblos y pequeñas explotaciones familiares, que es lo que siempre hemos defendido, o si queremos un gran fondo que abarque una zona de regadío, coja 500 hectáreas y un solo trabajador".

"Es lo que nos estamos jugando", subraya. Por tipos de cultivos, en Valladolid avanza que se verán especialmente afectados los del sector de la remolacha, ya que el precio del azúcar está "ya muy bajo y probablemente se hunda más todavía", o los cereales, ya que "entrará mucho más con otra normativa y otro precio".

"El futuro de la remolacha va a quedar en entredicho y veremos los próximos años. Si los cereales ya están bajos y hacemos que bajen más, la rentabilidad de muchas zonas y agricultores se va a ir", advierte.

Toda esta situación, sumándole el estrés burocrático, la reducción presupuestaria de la PAC y los precios en origen por debajo de los costes de producción, puede desencadenar el final de la soberanía alimentaria para este agricultor de la Mudarra.

"Cuando dentro de unos años nos falten algunas cosas (de alimentación), cuando no las tengamos, los demás países van a saber pedir (dinero)", asegura.

Pero a pesar de todo, el activista agrícola recalca que "no todo es malo" y defiende la profesión como algo "muy bonito". "Es muy dinámico. Siembras, otras épocas tienes que arar, otras regar, cuando recoges la cosecha de todo el año si sale bien es satisfactorio. Es un oficio bonito y todo aquel que tenga opción yo le animo", apunta.

"Europa tiene que plantearse que quiere, que haya jóvenes con explotaciones medianas o que los fondos de inversión lo absorban todo para poder competir con Mercosur", zanja.