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Pesquera de Duero es un municipio que se ubica en la provincia de Valladolid, enclavado dentro de la comarca de Campo de Peñafiel, y es conocido por contar con unos excelentes vinos dentro de la Denominación de Origen Ribera del Duero, a la que pertenece.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cuenta con una población de 403 habitantes y gran parte de su población vive del trabajo en las bodegas y también del creciente turismo, cada vez más importante en la zona.

Un municipio que destaca por su Iglesia de San Juan Bautista, un edificio del siglo XVI realizado en piedra, y en el que también nos encontramos con un arco de entrada del siglo XVIII que está ubicado junto a la carretera principal. Su bella Plaza Mayor porticada también es un lugar que merece la pena visitar.

Allí vive, desde hace más de 30 años, Antonio Vázquez, que nació en Valladolid capital, pero que se trasladó para dar vida a un bar que suma 33 años de historia.

El hostelero cuenta su historia a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Imagen exterior del Bar Tope en Pesquera de Duero. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Su vida y llegada a Pesquera

Me defino como una persona sencilla y trabajadora que lleva en el Bar Tope más de 33 años, intentando dar el mejor servicio a los clientes que llegan hasta mi establecimiento hostelero”, asegura Antonio Vázquez, en declaraciones a este periódico.

Amante del fútbol y de salir a por setas y níscalos por el campo, nuestro entrevistado es hijo de Alejandro Vázquez, que trabajaba como cristalero en Valladolid y de Josefa Veganzones, que se dedicaba a la venta ambulante en los pueblos de alrededor.

Nuestro protagonista nació en la ciudad del Pisuerga y estudió en el colegio Cristo Rey, hasta que su padre cerró la cristalería y la familia se acabó trasladando hasta Pesquera de Duero para emprender una nueva aventura.

“En Valladolid, cuando era pequeño, me gustaba mucho hacer deporte, jugar y estar por la calle disfrutando del barrio de La Victoria, que es donde teníamos nuestro domicilio”, señala Antonio, echando la vista atrás.

Recuerdos a un lado, Antonio lleva ya 33 años viviendo y trabajando en Pesquera de Duero, ese municipio cercano a la bella localidad llamada Peñafiel.

33 años al frente de su bar

“Cuando era pequeño quería ser futbolista. Sin embargo, mis padres, Alejandro y Josefa, construyeron un bar a nuestra llegada a Pesquera para mi hermana Ana y, también, para mí, y aquí llevamos trabajando un total de 33 años”, explica nuestro entrevistado.

Un bar que abrió sus puertas un 13 de mayo después del gran esfuerzo de sus padres con un año de construcción y en el que se pusieron al frente tanto Antonio, con solo 17 años, como su hermana Ana, con 18.

“Como en todo negocio los inicios fueron difíciles, aunque con el trabajo de ambos, poco a poco, fuimos saliendo adelante. Mi hermana estuvo conmigo unos 15 años y, actualmente, yo soy el dueño y cuento con una empleada que se llama Marta y con la ayuda de mi mujer, Sandra”, añade el hostelero.

Imagen interior del Bar Tope en Pesquera de Duero. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Antonio recalca que “desde el principio” la gente del pueblo “les acogió muy bien” en un bar que se ubica en la Plaza Mayor del pueblo, de 80 metros, y al que nunca le ha faltado clientela.

“El nombre del bar se debe a los pueblos de nacimiento de mis padres, Tordesillas y Pesquera, por eso cogimos las primeras sílabas y nos salió Bar Tope”, señala el vallisoletano.

Protagonismo para los pinchos

El lugar pasa por ser un bar-cafetería en el que nos podemos encontrar con una gran variedad de pinchos que van de los encurtidos, a una sabrosa tortilla o a raciones de calamares o mejillones en vinagreta sin olvidarnos del torrezno de Soria o las croquetas.

“A pesar de no estudiar nada relacionado con la cocina, considero que con los años de experiencia y el tiempo dedicado a ello el resultado es satisfactorio para los clientes. A la gente le gusta venir a probar la tapa estrella que son nuestros calamares caseros que nos acompañan desde los comienzos del negocio”, afirma orgulloso nuestro protagonista.

Desde el Bar Tope apuestan por los pinchos, sobre todo los fines de semana, que sirven de reclamo para los clientes que hasta el lugar se acercan y disfrutan de la estancia en un lugar sumamente acogedor.

“Estoy muy agradecido a los clientes y también a los camareros y diferentes trabajadores que han pasado por aquí durante este tiempo porque son los que han hecho que el bar vaya bien y, sin ellos, nada habría sido posible”, apunta Antonio.

La hostelería “quema”

El hostelero vallisoletano señala que actualmente “no le es difícil sacar el bar adelante” después del gran trabajo realizado a lo largo de estos 33 años que se ha centrado en afianzar la clientela y, también, por la situación que vive el municipio pucelano.

“En Pesquera de Duero hay muchas bodegas, la gente viene a vender y a comprar, hay turismo y es un lugar cercano a Peñafiel con lo que contamos con un gran ambiente. De momento, el negocio hostelero nos da para vivir”, señala.

Antonio Vázquez afirma que “a pesar de los muchos gastos” que conlleva mantener abierto el negocio, a fin de mes “acabamos contentos con los resultados obtenidos para vivir desahogadamente”.

La hostelería quema porque es muy sacrificada y se hacen muchas horas para obtener buenos resultados. A pesar de que con el tiempo hemos modificado horarios para conciliarnos con la vida familiar y poder disfrutar más del tiempo libre”, finaliza nuestro entrevistado.