Itziar Esteban Rodríguez es una joven de 27 años, técnica administrativa tras realizar una Formación Profesional Superior que trabaja como administrativa de lunes a viernes, de 8 a 17 horas y amante de la música y del cine.
La vallisoletana es, además, creadora de contenido. Cuenta con 379.000 seguidores en TikTok y con 174.000 en Instagram bajo el paraguas de la cuenta @itzzier, al que se asoman miles de personas para ver sus publicaciones.
EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con ella para conocer su historia y también para hablar de lo bueno y lo malo de las redes sociales.
“En Valladolid hay mucho talento. El último año he visto como ha crecido la comunidad de creadores de la ciudad de manera exponencial. Tenemos artistas emergentes increíbles y mucho talento emprendedor. Eso me llena de orgullo y siempre apoyaré al talento de la ciudad”, nos confiesa.
P.- ¿Quién es Itziar? ¿Cómo se define?
R.- Soy una chica de 27 años que compagina su faceta profesional en una oficina con la creación de contenido digital. Me defino como una persona normal, muy natural, algo tímida y con los pies en la tierra.
P.- ¿Nace en Valladolid?
R.- Nací en Valladolid y sigo viviendo aquí, aunque pasé toda mi adolescencia en Laguna de Duero, por lo que guardo un vínculo emocional fuerte con ambos municipios.
P.- ¿Cómo fue su infancia?
R.- Fue una etapa tranquila, normal. Vengo de una familia humilde, como muchas otras. Tuvimos nuestros momentos, pero mis padres siempre se han esforzado para que tanto mi hermana como yo tuviéramos lo que necesitáramos.
P.- Cuando era pequeña, ¿Qué quería ser de mayor?
R.- Me atraía mucho el mundo artístico y también los idiomas. Recuerdo ir a algunas clases de baile, algo que me encantaba. Nunca he sido esa persona que tenía claro qué era a lo que se quería dedicar de mayor. De hecho, me hice mayor y seguía sin saberlo (risas). Creo que también es importante decirlo, a la gente a la que le pasa esto entenderá la presión que se siente, tanto externa como internamente. Pero menos me imaginé terminar en las redes. En ese entonces no existían como tal. Terminé estudiando algo más convencional por seguridad.
Itziar haciéndose un selfie.
P.- ¿Qué estudió?
R.- Estudié gestión de alojamientos turísticos, una formación técnica que no tiene relación directa con el mundo de las redes.
P.- ¿De qué trabaja en la actualidad?
R.- Actualmente como administrativa. Mi horario es de oficina, de lunes a viernes, lo cual me aporta la estabilidad que necesito ahora mismo. Tengo suerte porque me permite compaginarlo si surgen eventos.
P.- ¿Cuándo surge la idea de ser instagramer?
R.- No fue una idea, para nada, planificada. Fue una evolución natural y orgánica al atreverme a subir los vídeos que grababa en TikTok.
P.- ¿Cuándo empieza con ello?
R.- En marzo de 2020, durante la cuarentena. Comencé a grabarme vídeos, por entretenimiento, al no tener nada más interesante que hacer. Llevo, aproximadamente, seis años desde que ese hobby inicial se convirtió en algo más serio. Hace dos años ahora desde que decidí empezar a compartir mi contenido de TikTok también en Instagram. Esto fue lo que me permitió empezar a colaborar con alguna marca.
P.- ¿Cuál es su contenido?
R.- La mayoría son escenas de películas o series, canciones o diálogos emotivos a los que me gusta ponerle cara e interpretarlos. Hay algún toque de humor e intentos de crear contenido de moda o lifestyle, pero definitivamente se me da mejor lo primero (risas).
Imagen de Itziar.
P.- ¿Con cuántos seguidores cuenta actualmente?
R.- 174.000 en Instagram y 379.000 en TikTok.
P.- ¿Está orgullosa?
R.- Mucho. Sobre todo, por haber creado una comunidad que se siente identificada con lo que comparto. Cuando me llegan mensajes de que ayudo a sentirse bien a la gente, o que gracias a verme se han animado a subir contenido, me hace muy feliz. Es uno de los motivos principales por los que sigo haciéndolo.
P.- ¿Qué quiere transmitir?
R.- Todo lo que comparto es porque yo misma me identifico con esas frases, escenas o canciones. De verdad es algo con lo que disfruto haciéndolo. Ha habido momentos en mi vida en los que a mí misma me venía bien escuchar ciertas frases que he compartido en vídeo posteriormente. Momentos en los que para mí es como una especie de terapia. En mi cabeza es como: si me hace sentir bien a mí, seguro que hay más gente a la que le ayuda también.
P.- ¿Vive de ello?
R.- No, mis ingresos principales provienen de mi trabajo administrativo. Las redes son un complemento.
P.- ¿Cuánto puede ganar en un mes con las redes?
R.- Actualmente es variable. Son ingresos extra por colaboraciones puntuales que me sirven para reinvertir en mis hobbies o en mejorar el contenido que hago.
P.- ¿Cómo ve la sociedad en la actualidad?
R.- La veo un poco acelerada y muy pendiente de la validación digital, en la cual me incluyo.
P.- ¿Cree que las redes sociales hacen daño, sobre todo a los más jóvenes?
R.- Pueden hacerlo si no se entiende que Instagram es solo un escaparate de los mejores momentos y no la realidad absoluta de nadie. Ver diariamente como se muestra, por lo general, una vida perfecta no ayuda a la autoestima de nadie.
P.- ¿Qué es lo peor de las redes?
R.- Lo peor de las redes es la presión por la perfección constante, las comparaciones y los juicios de valor inmediatos. Es un mundo que puede generar muchas inseguridades. No creo que todo el mundo sea capaz de aguantar su ritmo.
P.- ¿Y lo mejor?
R.- La verdad es que se abre un mundo de posibilidades. La capacidad de conectar con personas que comparten tus intereses y las oportunidades creativas que te brindan. Nunca sabes quién te está viendo detrás de la pantalla. Eso me parece fascinante.
P.- ¿Cómo ve su futuro?
R.- De momento, manteniendo mi equilibrio laboral, pero dejando la puerta abierta a que mi faceta creativa siga evolucionando y aportándome cosas buenas.
P.- Objetivo y deseo mirando al futuro.
R.- Mi objetivo principal es no perder nunca mi esencia. Nunca dejar de ser yo, que veo que en este mundillo no es nada fácil. Y como deseo; que mi perfil siga siendo un lugar positivo al que acudir y ojalá algún día poder dedicarle más tiempo profesionalmente.
