Son apenas las 8:30 horas de la mañana y Rubén García González, vallisoletano de 37 años, ya está a pleno rendimiento en el Café Ideal Nacional que se ubica en pleno centro de la ciudad del Pisuerga, en la Plaza Mayor número 3.
Su manejo a la hora de preparar cafés es un arte poco visto en cualquier establecimiento hostelero, ya no solo de la provincia pucelana, sino de todo el territorio nacional. Con leche, cortado, solo… elabora, al cabo del día, cientos de cafés.
En enero de 2023, EL ESPAÑOL de Castilla y León hablaba con este hostelero, que lleva 22 años trabajando en el famoso establecimiento hostelero de la ciudad del Pisuerga, 10 como dueño, porque su café valía solo un euro.
Ahora, ante la subida de los costes y con el fin de pagar más a sus empleados, el precio del café se sitúa en los 1,20 euros. Se incrementó en diez céntimos el pasado 2025, y diez más en este 2026.
Charlamos con él para que nos cuente el motivo de esta decisión en la siguiente entrevista.
Exterior del Café Ideal Nacional en Valladolid.
Rubén, 22 años en el bar y diez como encargado
“Me defino como una persona muy trabajadora que disfruta mucho de lo que hace y que se afana por dar el mejor trato al cliente que viene a nuestro bar, para que se sienta como en casa”, asegura en declaraciones a este medio Rubén García González.
El Café Ideal Nacional tiene mucha historia en la ciudad del Pisuerga. Abrirá sus puertas en 1937, pero, desde 1982, se ubica en el lugar anteriormente citado, con nuestro protagonista al mando desde hace diez años, aunque lleva 22 trabajando en el lugar.
La ubicación es “clave”, como apunta el vallisoletano, a la hora de que los clientes pasen por el lugar para disfrutar de un café bien hecho, que se saborea aún más en los meses de invierno en los que el frío aprieta.
“Es fundamental estar en pleno centro de Valladolid, en la Plaza Mayor. El desarrollo de nuestro trabajo sería inviable en otro sitio”, explica Rubén.
El precio del café
“El año pasado incrementamos el precio del café diez céntimos y con la entrada del 2026 ha subido otros diez más. Lo hacemos porque los costes aumentan y cada vez, los negocios hosteleros tenemos que pagar más en gastos”, asegura el vallisoletano.
Allí trabajan un total de cinco personas. Trabajadores a los que hay que pagar un sueldo y cubrir los costes también de la seguridad social. Rubén tiene claro que el empleado tiene que estar contento y esta subida del café repercute en las nóminas de quien saca el negocio adelante.
“Cuidamos del trabajador aumentando su sueldo. A día de hoy cuesta tener una mano de obra de calidad y eso hay que valorarlo, también en sus nóminas. El coste de la vida sube y con un salario de 1.300 euros no llega. Por eso tenemos que aumentar lo que cobran nuestros trabajadores”, afirma.
El dueño del Café Ideal Nacional explica que “puede vivir de su negocio” pese a que en gastos se van, al mes, ni más ni menos que “20.000 euros” entre impuestos, coste del producto y proveedores, energía y demás.
“A mí, la verdad, es que no me importa pagar impuestos mientras estos se usen bien y repercutan positivamente en la sociedad”, añade.
Un café del Ideal Nacional.
La reacción de los clientes y el futuro
Sobre la reacción de los clientes ante la mínima subida en el precio del café a esos 1,20 euros, Rubén nos confiesa que le han dicho que “lo teníamos que haber subido más”, que “lo entienden” y que “prácticamente nadie” se ha quejado.
“Las personas que vienen a nuestro establecimiento hostelero entienden que todo sube y que nosotros lo notamos. Muestran empatía ante esta leve subida en el precio que hemos llevado a cabo”, afirma nuestro protagonista.
Pese a esta subida, el Café Ideal Nacional de Valladolid sigue manteniendo uno de los precios más bajos de la ciudad para disfrutar de un buen café hecho con todo el cariño que le aporta Rubén.
“De momento, podemos vivir de nuestro local. Mi idea, a no ser que me toque la lotería, pasa por seguir muchos años más aquí, ofreciendo un trato cercano y el mejor servicio tanto al vallisoletano como al que venga de fuera”, finaliza Rubén.
