Las motos son protagonistas, este fin de semana en Valladolid. Todo gracias a una nueva cita de Pingüinos, uno de los eventos moteros más importantes del mundo que reúne, en la ciudad del Pisuerga, a miles de apasionados de las dos ruedas que llegan de diversos puntos del mundo.
Este sábado, 10 de enero, es uno de los días grandes del evento que llena las calles de Valladolid. El Desfile de Banderas será protagonista por la mañana y el de Antorchas por la tarde.
En un lugar privilegiado, ubicado en el Paseo Zorrilla número 338, se ubica la Taberna Paddy Flaherty. Al frente están Diego y Lili, que se esmeran, cada año, por acoger a los moteros que por allí pasan y se quieren tomar un buen caldo caliente o un refresco.
EL ESPAÑOL de Castilla y León charla con ellos para saber cómo viven estos días mágicos y que pasan por ser tan importantes en la capital vallisoletana con las motos como protagonistas.
Imagen de la bienvenida que desde la taberna dan a los Pingüinos.
Dos hosteleros y una taberna con 25 años de historia
Diego Sánchez Niño nació en Valladolid hace 32 años. Es amante de practicar deporte, también de ver fútbol. Es un fiel aficionado del Pucela desde que tenía solo seis años y también le encanta escuchar música.
Por su parte, Lilian Batte Garcete es la otra pata del Paddy. Ella tiene 38 años y nació en Paraguay. Es una apasionada de la lectura, de la decoración y le encanta pasar tiempo con su familia y amigos.
“Somos dos personas trabajadoras que, desde la humildad, el respeto y el buen trato a nuestros clientes, tratamos de mejorar cada día”, explica, en declaraciones a este periódico, Diego.
Él es un vallisoletano de toda la vida mientras que su socia llegó a Valladolid hace 20 años, como nos cuenta, con el fin de “tener un futuro mejor”.
El local lleva situado en la ubicación actual desde el año 2000. Pasa por ser una taberna irlandesa con una bonita decoración y acabados en madera que hacen del lugar un sitio sumamente acogedor.
Diego y Lili en el interior de su establecimiento hostelero.
Cerveza y Pingüinos
“Nosotros llevamos al frente del negocio tres años, pero como camareros del establecimiento hostelero sumamos más de diez. Nos salió la oportunidad de coger las riendas y no dudamos en aprovecharla. Estamos muy contentos”, confiesa Lili.
En la actualidad son cinco personas en plantilla dentro de un local de 132 metros cuadrados cuya especialidad son las cervezas de importación de gran calidad para los amantes de dicha bebida.
“Todos los años afrontamos Pingüinos con muchas ganas. Los moteros inundan las calles de Valladolid y se nota un ambiente especial. Es bonito ver cómo nos visita gente de diferentes lugares de España y cada uno nos cuenta su experiencia e historia”, añade Diego.
Lili asegura que en el Paddy tienen un dicho que pasa por ser que “no se acaba la Navidad hasta que los moteros se van de la ciudad”. Es por ello que mantienen la decoración de estos días tan especiales del año.
El interior del bar aún con la decoración navideña.
Un 40% más de facturación
“Ofrecemos unas sopas de ajo calientes gratis con cada consumición. Facturamos un 40% más que un fin de semana normal estos dos días”, explica Diego que añade que “venden cerveza por encima del resto de sábados y domingos normales” en estas jornadas.
Los socios apuntan que afrontan el futuro “con mucha ilusión”. Lo hacen sabiendo que “con trabajo y sacrificio es más fácil alcanzar los objetivos” y “están agradecidos a los clientes habituales”.
Quieren “seguir mejorando, día a día” con el fin de “mantener el buen ambiente de trabajo existente” que “pasa por ser parte del éxito”.
El Paddy es estos días un refugio perfecto para los moteros que se dejan ver por Pingüinos.
