Luis Real es un industrial ya retirado de los quehaceres empresariales, y ahora vuelve a lo que fue su infancia y juventud, -el agro- tras años de esfuerzo y sacrificio. Sus hijas, licenciadas en Derecho y Económicas, se encargan de la buena marcha del próspero negocio (Grupo Real) que su padre ha ido haciendo a lo largo de los años, mientras que el hijo pequeño resuelve el negocio del campo.

Luis es amigo desde mi llegada a Pucela -1987-. y desde entonces mantenemos buenos lazos. Se le ve que disfruta lo que vivió con intensidad en su pueblo de Torrecilla de la Torre, donde su familia vivía de la agricultura. Allí estuvo hasta los 20 años. Después laboró en Fasa. Luego, fuera de la factoría, emprendería negocios hasta llegar a la actualidad, donde trabajan casi 100 empleados en los diversos negocios de distribución de gas, transporte licuado y otros derivados del petróleo (Cepsa).

Luis Real, en el centro, flanqueado por Carlos, su encargado, y un servidor

Desde hace un tiempo, Luis me había invitado a conocer sus nuevas tierras; ubicadas cerca de Siete Iglesias de Trabancos. Al decirme el paraje me interesé y descubrí lo que, en tiempos, fue un pueblo con su castillo: Eván de Arriba. En la web Castillos de España detalla lo siguiente: “Formaba parte de los pueblos con defensas de la frontera entre Castilla y León a finales del siglo XII y principios del XIII, a partir de la división de los reinos con Alfonso VIII, en 1157, y hasta la unificación con Fernando III en 1230. Tipología: Castillo Medieval Militar. Época: Cristiano Medieval. Titularidad: Privado. Información Turística: Visitable… Está bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español”.

Esto es lo que queda de lo que fue castillo de la época cristiano medieval

¡Pero mi gozo en un pozo!, porque uno pensaba disfrutar en esta visita para recorrer la barbacana, el adarve y llegar a la torre del homenaje del figurado castillo para disfrutar de un buen almuerzo. ¡Pero quia! Del castillo sólo queda una triste y fea pared y, además, no se puede tocar, según comentó mi amigo Luis. Eso sí, tiene una iglesia medio derruida que mi amigo va a restaurar y dará una fiesta cuando quede como nueva.

Iglesia que fue del pueblo Evan de Arriba

Pues bien, tras recorrer parte de la finca (por donde discurre (?) el seco río Trabancos y el puente del AVE a Galicia) y ver como el hijo de Luis y su encargado recogían la cosecha, nos fuimos a Alaejos para que, al menos, poder comer algo, porque se hicieron las tres y pico de la tarde.

Y buen sitio donde nos llevó mi amigo, y además taurino: “Puerta Grande”, un restaurante ubicado en la plaza mayor desde hace 15 años, donde atienden dos profesionales hosteleros hechos en la capital pucelana: Santiago Lucas y Jesús Santana. De lujo lo que nos sirvieron por este orden:

Iglesia de San Pedro, en plena Plaza Mayor de Alaejos

Para compartir nos sirvieron una ensalada de perdiz escabechada que resultó de frescura plena por los verdes ingredientes: lechuga, escarola, endibias y frutos secos. Todo ello bien aliñado.

ensalada

De inmediato apareció una excelsa pata de pulpo a la brasa, acompañada de un puré de patata finísimo. Sutil el cefalópodo.

pulpo

Y como plato principal, Luis pidió unas chuletillas de lechazo a la brasa con patatas fritas. (la foto la incluimos de portada)

Lechazo

Y uno se metió entre pecho y espalda una ración de pollo de corral “al estilo de la cocinera”. Llevaba un fondo de salsa y patatas fritas que le dieron un toque especial. Una bola de helado de vainilla y un café pusieron punto y final a este suculento almuerzo.

Gracias por la invitación, Luis, amigo. Volveremos por tu “castillo”, porque nos has prometido unos huevos fritos, de corral, acompañados de chorizo y lomo de matanza.