El Palacio de los Hurtado de Mendoza de Almazán ha entrado este miércoles en una nueva fase después de los dos derrumbes registrados en septiembre.
La Junta de Castilla y León ha comenzado las obras de emergencia para estabilizar el edificio, declarado Bien de Interés Cultural, y evitar que la pérdida de elementos estructurales continúe afectando al inmueble.
Los primeros trabajos ya se desarrollan sobre el terreno. La empresa encargada de la intervención ha iniciado el acopio de material auxiliar y de los puntales estructurales que se utilizarán para asegurar los forjados de la conocida galería de los arcos.
La actuación llega después de que el edificio sufriera un primer derrumbe el pasado 1 de septiembre y un segundo desplome el día 20. Tras el primero, la Junta había requerido a los titulares del Palacio que acometieran las medidas necesarias para garantizar su estabilidad.
La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural autorizó posteriormente las actuaciones de estabilización.
Sin embargo, esos trabajos no llegaron a ejecutarse antes del segundo derrumbe.
Ante el nuevo episodio y el riesgo existente para las estructuras que permanecen en pie, la Administración autonómica ha decidido asumir directamente las obras de emergencia, sin perjuicio de las obligaciones que corresponden a los propietarios.
Un apuntalamiento de abajo hacia arriba
La primera intervención se centrará en la galería de los arcos y seguirá una secuencia concreta que será la de abajo hacia arriba.
Los operarios comenzarán por la planta semisótano, que corresponde al suelo de la planta baja de la galería, y continuarán después por el forjado de la planta baja y el de la primera planta.
El objetivo inmediato no es todavía acometer la restauración del Palacio, sino evitar nuevos movimientos y asegurar las partes de la estructura que permanecen en pie. El apuntalamiento permitirá trabajar con unas condiciones de seguridad adecuadas y proteger, en la medida de lo posible, los elementos históricos que puedan conservarse.
La intervención se produce además en un inmueble especialmente sensible desde el punto de vista patrimonial.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza está declarado Bien de Interés Cultural, por lo que cualquier actuación debe compatibilizar la seguridad estructural con la conservación de los elementos que todavía puedan recuperarse.
