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La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, que dirige Gonzalo Santonja, ha sacado a información pública en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) el expediente para declarar el Toro Jubilo de Medinaceli como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial.

La iniciativa se produce en un contexto marcado por la controversia y el recorrido judicial que rodea desde hace años a este festejo, situado en el centro del debate social y político sobre los límites de las tradiciones taurinas.

Origen histórico y singularidad del festejo

El expediente subraya el carácter histórico del Toro Jubilo y precisa que su denominación procede del “jubileo” o indulgencia, y no del júbilo.

La Junta destaca que se trata del único toro de fuego existente en Castilla y León y lo enmarca como una representación de los toros de fuego que se desarrollan en el litoral mediterráneo y en los valles del Ebro y el Jalón.

Uno de los elementos clave que recoge el documento es la singularidad del rito: el toro siempre es indultado.

Esta circunstancia lo convierte en una excepción dentro de los festejos taurinos tradicionales, ya que la normativa autonómica obliga con carácter general al sacrificio de las reses.

Incluso la propia ordenanza municipal reguladora del festejo exige un certificado o declaración jurada del empresario propietario del animal en el que se garantice que no será utilizado posteriormente en lidias u otros festejos.

Según el expediente, esta condición ya aparece recogida en los primeros documentos históricos, que establecían expresamente que no se podía matar al animal, siendo habitual en el pasado que un mismo toro protagonizara la fiesta durante varios años.

Un expediente enmarcado en la batalla judicial

La apertura del proceso para su declaración como BIC se produce, además, tras un periodo de fuerte presión judicial y mediática.

Tal y como ha venido informando EL ESPAÑOL de Castilla y León, el partido animalista PACMA ha mantenido una estrategia sostenida de recursos, protestas y acciones públicas contra la celebración del Toro Jubilo, al que considera incompatible con el bienestar animal.

En ese contexto, la formación llegó a advertir de su intención de convertir Medinaceli en un nuevo epicentro del movimiento antitaurino, siguiendo la estela de otros municipios donde festejos tradicionales acabaron judicializados y sometidos a una intensa contestación social.

El debate ha situado al municipio en el foco nacional y ha añadido una dimensión política y judicial a una celebración con siglos de historia.

El expediente de la Junta reconoce, no obstante, que el Toro Jubilo es un patrimonio cultural vivo, sujeto a procesos de cambio que debe decidir la propia comunidad depositaria de la tradición.

La administración autonómica señala que velará por su desarrollo conforme a la normativa vigente y por la salvaguarda de los valores culturales que justifican su declaración como Bien de Interés Cultural, sin pervertir la esencia del rito.

La documentación completa puede consultarse durante el periodo de información pública en la plataforma de Gobierno Abierto de la Junta de Castilla y León, paso previo a una decisión que se adopta en un momento especialmente sensible para el futuro del festejo y para la propia imagen pública del municipio.