El alcalde de Cuéllar, Carlos Fraile de Benito, ha hecho público el balance del tradicional encierro de novillos en honor a San Miguel, celebrado este sábado con una masiva afluencia de vecinos y visitantes.
Aunque el regidor calificó el resultado global de "positivo" al no registrarse heridos por asta de toro y completarse el recorrido con éxito comercial e institucional, el primer edil ha puesto el foco en dos sombras que han empañado la jornada: los altercados registrados en el casco urbano entre varios mozos y el equipo de pastores, y la proliferación de vehículos en el campo.
En el plano estrictamente taurino, Fraile lamentó profundamente la actitud incívica de un sector de participantes en la conocida calle de las Parras. Según detalló el alcalde, se produjeron tensos enfrentamientos entre varios corredores —e incluso vecinos de la localidad— y el personal de campo encargados de la conducción de los novillos.
Fraile remarcó que este tipo de disputas no corresponden en absoluto con el espíritu de la fiesta ni con el manejo de unos astados que van a ser posteriormente lidiados en la plaza de toros por alumnos de escuelas taurinas.
Dificultades en el campo por los vehículos y balance comercial positivo
Junto a las trifulcas en las calles, el otro punto negativo señalado por el regidor fue la presencia masiva de vehículos en diversos tramos del recorrido por el campo.
Un problema que, según alertó, "puede comprometer el futuro del encierro de San Miguel" si las labores agrícolas siguen avanzando a este ritmo a diferencia de años más lluviosos.
A pesar de estas incidencias, la manada de los novillos de Flor de Canela se condujo con destreza tras romper con fuerza en el campo, logrando disgregarse pero entrando finalmente a las calles para el disfrute de los mozos.
La masiva afluencia de público registrada en la jornada de este sábado refrenda, en palabras de Fraile, el importante retorno económico y turístico que genera la festividad de San Miguel para Cuéllar y toda su comarca.
