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Un derrame accidental de aproximadamente 1.000 litros de ácido fórmico en el interior de una empresa ubicada en el polígono industrial de Hontoria ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de emergencia para controlar la situación y garantizar la seguridad en la zona.

Seis trabajadores han resultado afectados, tres de los cuales han sido trasladados al Hospital de Segovia.

El incidente movilizó a efectivos del Servicio de Bomberos de Segovia, Policía Local, Policía Nacional y personal sanitario de Sacyl.

Según la información facilitada, tres empleados fueron evacuados en ambulancia al Hospital de Segovia, mientras que otros tres recibieron asistencia en el lugar y posteriormente decidieron acudir por sus propios medios al mismo centro hospitalario por una presunta intoxicación.

La empresa no dio aviso a los servicios de emergencia a través del 112 hasta pasadas las 17.40 horas, momento en el que se activó el protocolo de alerta por derrame químico.

En la intervención participaron seis bomberos, equipados con trajes y elementos de protección específicos para este tipo de sustancias.

Mientras tanto, el servicio del parque de bomberos quedó cubierto por el personal de la guardia localizada. Los efectivos trabajaron durante cerca de tres horas en el interior de la nave para neutralizar el derrame mediante el uso de sepiolita y espuma, además de proceder a la ventilación de las instalaciones.

Aunque no fue necesario acordonar el entorno más allá de la nave afectada, situada en la avenida de Segovia del polígono de Hontoria.

Finalizada la intervención, los bomberos dieron por controlada la emergencia y la nave quedó precintada hasta que una empresa especializada retire completamente el residuo, una operación que se llevará a cabo bajo la supervisión de la Policía Local.

Sustancia altamente corrosiva

La alerta se activó por un derrame químico correspondiente a ácido fórmico con una concentración superior al 85 % en masa.

Se trata de un producto altamente corrosivo e inflamable utilizado en la industria química, la apicultura y el curtido de pieles.

Entre sus principales riesgos figuran la posibilidad de provocar quemaduras graves en la piel y lesiones oculares severas por contacto directo.

Asimismo, la inhalación de sus vapores puede irritar las vías respiratorias, causar daños pulmonares o desencadenar reacciones alérgicas.

Además, sus vapores pueden formar mezclas explosivas con el aire cuando la temperatura supera los 45 grados centígrados.