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Momentos de tensión se vivieron en la tarde de ayer sábado en las inmediaciones de la ermita de San Benito, en el término municipal de Cerezo de Arriba (Segovia), tras el accidente de un piloto de parapente ultraligero.

El joven, que afortunadamente resultó ileso, tuvo que ser rescatado en una compleja maniobra aérea tras quedar suspendido en un árbol a unos quince metros de altura.

Los hechos comenzaron en torno a las 16:42 horas, cuando el Centro de Emergencias 1-1-2 recibió la voz de alarma informando de la situación del piloto en una zona de muy difícil acceso.

De inmediato, el Centro Operativo de Servicios (COC) de la Guardia Civil activó un dispositivo de urgencia, desplazando al lugar a una patrulla de Seguridad Ciudadana del Puesto de Riaza y a una dotación del SEPRONA.

Coordinación impecable

El perfecto conocimiento del terreno de los agentes y la rapidez en recabar las indicaciones del terreno fueron clave.

La Guardia Civil logró localizar con precisión el punto exacto del siniestro, procediendo a su señalización para garantizar la seguridad del entorno y facilitar la llegada del resto de los equipos de emergencias.

Ante la complejidad del escenario, se sumaron al operativo los bomberos del parque de Boceguillas y el helicóptero del Grupo de Rescate Especial de Bomberos de la Comunidad de Madrid (GERA).

Una vez asegurada la zona, los especialistas del GERA ejecutaron una milimétrica maniobra de extracción desde el aire.

El rescatado, un varón de 19 años y vecino de Mejorada del Campo (Madrid), fue descendido del árbol sin presentar ninguna lesión.

Tras comprobarse su perfecto estado de salud, el joven pudo abandonar el lugar por su propio pie acompañado de sus familiares, quedando todo en un gran susto gracias a la impecable y rápida coordinación de los servicios de emergencia.

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