El otoño viste de tonos dorados y rojizos los espectaculares bancales que se asoman al cañón del río Duero. En este microclima privilegiado que comparten las provincias de Salamanca y Zamora, la cultura vitivinícola constituye el verdadero alma de la comarca.
Tras dar por concluida una campaña de vendimia marcada por la excepcional calidad de sus uvas ancestrales, el Parque Natural Arribes del Duero se prepara para su gran fiesta del vino de esta temporada.
El municipio salmantino de Aldeadávila de la Ribera, inmortalizado por Miguel de Unamuno como el 'Corazón de Las Arribes', acoge este próximo fin de semana —del viernes 23 al domingo 25 de octubre de 2026— la IV Feria del Vino.
Gente disfrutando del showcooking de David Monaguillo en la Feria del Vino de Aldeadávila de la pasada edición.
Un evento organizado por el Ayuntamiento de la localidad y respaldado por la Ruta del Vino Arribes, que se consolida como el destino enoturístico idóneo para los amantes del enoturismo, la gastronomía tradicional y el paisaje de frontera.
Un reducto de variedades autóctonas únicas en el mundo
Hablar de la Denominación de Origen Arribes del Duero es hablar de una viticultura heroica, modelada por siglos de trabajo sobre bancales de granito y pizarras.
La zona destaca por custodiar un patrimonio ampelográfico único en la Península Ibérica, donde la variedad Juan García —conocido en Aldeadávila como Malvasía Negra— reina como la gran uva tinta autóctona, capaz de ofrecer vinos frescos, especiados y de una finura singular.
Junto a ella, variedades como la Rufete, la minoritaria y cotizada Bruñal, el Mandón o tintas tradicionales como la Mencía y la Tempranillo configuran un mosaico de sabores singular.
En el apartado de blancos, la Malvasía Castellana aporta una acidez vibrante y una complejidad aromática que enamora a los sumilleres más exigentes.
Esta riqueza patrimonial viene respaldada por la intensa labor de promoción turística y comercial que realiza de forma continua la Ruta del Vino Arribes.
La entidad trabaja de la mano con bodegas, establecimientos hosteleros, negocios turísticos y ayuntamientos de ambas márgenes del río —tanto de la zona zamorana como de la salmantina— para dinamizar la comarca.
El bodeguero local, Emilio Gallego con sus botellas de Vino Recuerda en la III Feria del Vino de Aldeadávila.
Muestra de esta proyección exterior es su participación confirmada un año más en la Gala de Vinoinfluencers de Castilla y León, un escaparate de comunicación digital que sitúa a los caldos y paisajes castellanos y leoneses en la primera línea del sector comunicativo enológico internacional.
Antes que el vino, la vendimia en Villarino
La cita de este fin de semana toma el relevo del éxito cosechado el pasado sábado 10 de octubre de 2026 en Villarino de los Aires, conocida popularmente como la 'Puerta de las Arribes'.
Su Plaza Consistorial acogió la Fiesta de la Vendimia organizada por la Ruta del Vino Arribes, en una jornada donde no faltó la tradicional pisada de la uva, la música popular a cargo de los tamborileros de la zona y degustaciones de vinos locales acompañados por pinchos tradicionales.
El punto álgido de la jornada en Villarino lo protagonizó una cata guiada a cargo de Carlos Capilla, director técnico del Consejo Regulador de la D.O. Arribes del Duero.
El propio Carlos Capilla volverá a ser la voz experta encargada de dirigir la cata oficial dentro de la programación de Aldeadávila de la Ribera, reforzando la apuesta del municipio por la divulgación y la cultura enológica.
En el propio municipio salmantino, conocido entre otras muchas cosas por la canción de 'El burro del tío Silguero' (o 'burro de Villarino'), es donde existe un refrán que reza: "El que vino a Villarino y no bebió vino, a qué cojones vino".
Mediante la celebración de este tipo de actividades, la Ruta del Vino Arribes se reafirma como el gran escaparate del dinamismo ecoturístico, con la labor encomiable de su gerente a la cabeza, Liliana Fernández.
La cita de este fin de semana es la excusa perfecta para adentrarse a conocer esta comarca que bordea el Duero en las provincias de Salamanca y Zamora y el país hermano de Portugal.
Recorrer sus paisajes de vértigo: Aldeadávila de la Ribera, Fermoselle, Formariz, San Felices de los Gallegos, Pereña de la Ribera, Villarino de los Aires... y comprobar en primera persona cómo la pasión de sus viticultores, la singularidad de sus variedades autóctonas y el empuje de este tipo de iniciativas convierten a este rincón de frontera en un destino imprescindible de Castilla y León.
