Que los libros estén vivos en un pueblo no es cuestión de suerte, sino de ganas, ideas y mucho cariño diario. Y en Villamayor de eso saben un rato.
La Biblioteca Municipal de la localidad ha vuelto a conquistar el prestigioso premio del certamen María Moliner, que concede el Ministerio de Cultura junto a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para premiar las iniciativas más destacadas en municipios de menos de 50.000 habitantes.
El reconocimiento viene acompañado de una dotación de 2.777,39 euros, un dinero que irá a parar directo a las estanterías del centro para comprar nuevos libros y seguir refrescando sus fondos.
Pero si hay un nombre propio detrás de este logro es el de Manuel Hernández Leal.
El bibliotecario de Villamayor ha conseguido que el espacio sea mucho más que un lugar donde pedir prestado un tomo: lo ha transformado en una especie de plaza pública de la cultura, un rincón cálido donde da gusto entrar sin importar los años que se tengan.
Cuentacuentos para los más chiquitines, teatro para disfrutar en familia, actividades mano a mano con los colegios del municipio y un Club de Lectura de los que crean comunidad de verdad, donde los vecinos se sientan a charlar de historias y compartir impresiones.
Mediante la concesión de este reconocimiento, Villamayor reafirma que el amor por la literatura no tiene por qué reservarse para las ciudades universitarias y que, cuando hay pasión detrás, la lectura se contagia desde la cuna hasta la vejez.
