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El Ayuntamiento de Salamanca ha reunido a diez centenarios, siete mujeres y tres hombres, acompañados por sus familiares y seres queridos, en un acto especialmente emotivo en el que el alcalde, Carlos García Carbayo, les trasladó el reconocimiento de toda la ciudad y les hizo entrega de una placa conmemorativa.

Ha sido un reconocimiento a todo lo que hay detrás de esos cien años: las familias construidas, las dificultades superadas, los cambios vividos y los recuerdos que permanecen en quienes han compartido el camino con ellos.

Durante la ceremonia, el alcalde destacó que este encuentro es uno de los momentos más emotivos del año y una ocasión para agradecer a los homenajeados su fortaleza, su entrega y los valores que han transmitido durante toda una vida.

García Carbayo puso en valor a una generación que ha afrontado profundas transformaciones sociales con esfuerzo, serenidad y capacidad de superación.Y si hay una cifra capaz de explicar mejor que ninguna otra el legado de estos diez salmantinos es la de su descendencia.

Entre todos suman 30 hijos, 49 nietos y 29 bisnietos. Casi un pequeño árbol genealógico que habla de décadas de cariño, de hogares compartidos y de familias que hoy continúan creciendo alrededor de ellos.

Sus historias tienen además distintos puntos de partida.

Hay quienes nacieron en Salamanca y quienes llegaron desde Tamames, Alba de Yeltes, Molinillo, Carbajosa de la Sagrada, Villar de Peralonso, Santibáñez de la Sierra, Ponferrada (León), Madrid y Las Ventas con Peña Aguilera (Toledo). Caminos diferentes que terminaron confluyendo en una misma ciudad.

Ahora, al cumplir cien años, reciben el reconocimiento de Salamanca. Una placa que simboliza mucho más que una fecha redonda: el agradecimiento por una vida entera y por una huella que, en muchos casos, permanecerá mucho más allá de ellos.

Porque llegar a los cien años es celebrar un cumpleaños, sí, pero también haber sido testigo de un siglo de historia y haber dejado parte de la propia historia en los demás

Y esta mañana Salamanca ha querido decírselo, rodeándolos precisamente de aquello que quizá mejor resume su legado: sus familias.