Varios nuevos ataques de lobo dejaron un balance de siete animales muertos, cinco heridos y dos desaparecidos en explotaciones salmantinas. Los hechos afectan a una explotación de Almendra y a la finca La Vádima de Arriba, de Agropecuaria Martín Pelayo, donde los eventos se repitieron hasta en tres ocasiones entre el 24 y el 30 de septiembre.
En Almendra, el ataque acabó con la vida de dos ovejas y del mastín. La muerte del perro, encargado de proteger al ganado, se sumó a las bajas sufridas por el rebaño y, según denunció Asaja Salamanca, evidencia la gravedad del episodio.
Además, tres ovejas presentan heridas por mordeduras y otras dos permanecen desaparecidas, por lo que el balance de animales muertos podría aumentar.
Las consecuencias del ataque no terminan con el recuento de las bajas. A la pérdida de los animales se añade la atención que requieren las ovejas heridas y la incertidumbre denunciada por los ganaderos sobre el paradero de las desaparecidas. La explotación perdió, además, al mastín que formaba parte de la protección del rebaño.
El segundo caso comunicado a Asaja Salamanca corresponde a la finca Lavadima, de Agropecuaria Martín Pelayo, que sufrió hasta tres ataques en apenas siete días, con un balance acumulado de cuatro cerdos muertos y dos heridos.
El primero se produjo el jueves 24 de septiembre, cuando murieron dos cerdos ibéricos y otro resultó herido. Según la información trasladada a la organización, el agente acudió a la explotación al día siguiente, viernes 25.
Sin embargo, los ataques continuaron. El lunes 28 de septiembre, un nuevo episodio acabó con la vida de otro cerdo. Apenas dos días después, el miércoles 30 de septiembre, la explotación volvió a sufrir un ataque en el que murió otro animal y uno más resultó herido.
Asaja apuntó que esta sucesión de ataques agrava las pérdidas de la explotación y mantiene la preocupación por la seguridad del ganado. En una sola semana, la finca tuvo que afrontar tres episodios, acumular nuevas bajas y atender a los animales que han sobrevivido con heridas.
“No se trata únicamente de una pérdida económica. Cada ataque obliga a los ganaderos a afrontar sus consecuencias, atender a los animales heridos y convivir con la incertidumbre de que vuelva a producirse”, reflexionó la OPA.
Ante estos hechos, Asaja reclamó a la Administración una respuesta “urgente” y medidas “eficaces” para evitar nuevos ataques y proteger a las explotaciones ganaderas. La organización insistió en que “los ganaderos no pueden seguir soportando la pérdida de sus animales y la incertidumbre de que los ataques se repitan”. Por ello, pidió actuaciones concretas que garanticen la seguridad del ganado y permitan desarrollar la actividad ganadera “sin esta amenaza constante”.
