El patio del Palacio de La Salina ha acogido este viernes un emotivo encuentro informativo entre el hasta ahora presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, y los medios de comunicación locales.
El dirigente provincial se ha despedido, con motivo de su marcha al Senado, visiblemente conmovido tras más de 15 años al frente de la institución, una trayectoria que lo situaba actualmente como el decano de los presidentes de diputaciones de toda España.
El acto ha servido para certificar el relevo generacional y de gestión en La Salina. En el encuentro ha estado muy presente David Mingo, actual vicepresidente primero y diputado de Cultura y Relaciones Institucionales, perfilado como la figura llamada a tomar el testigo en esta nueva etapa, previsiblemente el próximo viernes, 25 de septiembre.
Junto a él, Iglesias ha contado con el respaldo de los pesos pesados de su equipo de gobierno, como Carlos García Sierra, vicepresidente segundo y diputado de Organización; Eva María Picado, vicepresidenta tercera y responsable de Bienestar Social; y María del Pilar Sánchez, diputada de Fomento y portavoz del Grupo Popular en el Pleno provincial.
Durante su intervención, Iglesias ha querido centrar su discurso en un "sencillo pero muy sentido gracias" dedicado a la prensa salmantina, a la que ha definido como una "pata fundamental del Estado de Derecho y de la democracia".
El responsable político ha puesto en valor el espíritu crítico y la exigencia periodística recibida durante sus mandatos, asegurando que "a ningún político le debe molestar que se le pida información" y recordando que jamás evitó responder a una pregunta, ni siquiera en los momentos más complejos de su gestión.
El vicepresidente primero, David Mingo; el vicepresidente segundo, Carlos García Sierra y la vicepresidenta tercera, Eva María Picado durante el café que sucedió al acto de despedida en el Patio del Palacio de la Salina.
El ya expresidente provincial ha dejado claro que su salida de La Salina no supone un punto final a su carrera, subrayando que "no es un adiós, sino un hasta luego", ya que continuará residiendo en la capital charra mientras ejerce sus nuevas funciones parlamentarias en la Cámara Alta.
