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El Ayuntamiento de Salamanca ha anunciado la suspensión definitiva de la 32ª edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión tras no alcanzar un acuerdo con los libreros participantes sobre las condiciones de celebración en la Plaza Mayor.

El Consistorio argumenta que los profesionales han rechazado las "mejoras planteadas" para renovar el modelo de la cita y garantizar la compatibilidad del espacio, mientras que el gremio considera la suspensión un durísimo golpe para el sector y califica de "falacias" la versión municipal.

Según la versión del Ayuntamiento, la propuesta oficial contemplaba equiparar la duración de la feria a diez días —en lugar de las dos semanas habituales—, aplicando una rebaja del 50% en la tasa de participación para dejar el coste por caseta entre 35 y 85 euros diarios.

Asimismo, la administración local ha remarcado que asumía el 52% del coste de montaje y la totalidad de la programación cultural.

Ante la falta de consenso, el equipo de gobierno ha anunciado que redirigirá los fondos presupuestados hacia la Red de Bibliotecas Municipales y nuevas actividades, como un Salón del Cómic fijado para los días 14 y 15 de noviembre en la Torre de los Anaya o el VII Salón del Libro Infantil y Juvenil, además de reivindicar el impacto del programa comercial 'SALdeCompras'.

Respuesta del sector

Por su parte, el sector de la librería anticuaria ha reaccionado con profunda indignación. Miguel Ángel Cortés, copropietario de la mítica Librería La Nave, ha calificado la medida de "aberrante" y acusa al Ayuntamiento de "cargarse la tercera mejor feria de España".

Cortés sostiene que recortar la segunda semana de evento destruye la viabilidad económica de las librerías —especialmente las foráneas, que afrontan cuantiosos gastos de desplazamiento y alojamiento— y matiza que los libreros nunca pidieron rebajas en las casetas, sino "trabajar".

Una feria "referente" que ha funcionado con todos los alcaldes, de manera especial durante el periodo de alcaldía de Julián Lanzarote, según los propios libreros, el alcalde que devolvió la feria a su ubicación, la Plaza Mayor, la misma de la que no estaban dispuestos a moverse los libreros.

Además, el librero denuncia que el Consistorio no quiso valorar propuestas alternativas presentadas por el gremio, como reducir a la mitad la ocupación del perímetro cambiando la orientación de los estands.