El Hospital Universitario de Salamanca vuelve a convertirse en el centro del debate político y asistencial de la provincia.
La acumulación de demoras en el servicio de Urgencias durante el periodo estival ha abierto una brecha entre las denuncias del Partido Socialista de Castilla y León y la versión ofrecida por la gerencia del centro hospitalario, que apela al protocolo de prioridad clínica frente a las acusaciones de "colapso".
La controversia ha saltado de las salas de espera a las Cortes de Castilla y León. Los procuradores socialistas por Salamanca —Fran Díaz, Noelia Merino y Miguel Ángel Luengo— han registrado una batería de preguntas para exigir explicaciones a la Consejería de Sanidad.
El PSOE argumenta que las vacaciones del personal unidas al incremento de población estival en la provincia han generado "esperas eternas" de hasta ocho horas para recibir atención médica.
"No solo tenemos que soportar que los pueblos se queden sin médico o que en la capital el médico de cabecera tarde hasta quince días en atenderte, también tenemos que sufrir esperas eternas en las urgencias", critica Fran Díaz, quien sostiene que no se trata de hechos aislados, sino de un goteo constante de quejas a lo largo de julio y agosto.
El caso del paciente de 87 años: dos lecturas contrapuestas
Para ejemplificar la situación, los socialistas han puesto sobre la mesa el caso de un paciente de 87 años que acudió al hospital el pasado 18 de agosto.
Según la versión del PSOE y la reclamación presentada por sus familiares ante el Sacyl, el anciano abandonó las instalaciones tras aguardar unas siete horas sin llegar a ser atendido.
Sin embargo, desde el centro sanitario desmienten categóricamente la existencia de una espera ininterrumpida de siete horas sin supervisión. Según fuentes del hospital, el paciente fue recibido y sometido al protocolo de triaje —la clasificación del nivel de gravedad— apenas media hora después de su llegada al recinto.
Al determinarse que su patología correspondía a un nivel de prioridad leve (niveles 4 o 5), la atención médica final quedó condicionada a la resolución previa de los casos de mayor gravedad (niveles 1, 2 y 3) que ingresaban en el centro.
Asimismo, las mismas fuentes aclaran que el paciente "fue llamado en varias ocasiones" por el personal de enfermería para ser atendido, pero este ya no se encontraba en la sala de espera al haber decidido marcharse a su domicilio.
Entre la falta de médicos y la priorización por triaje
Frente al término "colapso" empleado por el Grupo Socialista, voces del centro hospitalario encuadran las demoras en momentos puntuales de altísima demanda asistencial.
Se reconoce un contexto complejo derivado de la escasez generalizada de profesionales sanitarios durante los meses estivales, y el repunte de atenciones derivado de las fechas festivas en la provincia: "No hay médicos, pero ni aquí ni en ningún sitio", apuntan desde el Hospital, poniendo el foco en la problemática generalizada del mes de agosto.
No obstante, desde la gestión hospitalaria defienden la efectividad de las escalas de triaje, recordando que la urgencia médica no se mide por orden de llegada, sino por la gravedad de la patología.
El choque se mantiene así en el terreno de la planificación política: mientras el PSOE reclama conocer con exactitud si se aplicaron refuerzos veraniegos y exige los tiempos medios de espera semanales, la Junta se enfrenta al reto de justificar la gestión de la presión asistencial en el principal complejo hospitalario de la provincia.
