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Colgada sobre las aguas tranquilas del embalse de Santa Teresa y vigilada por la silueta erguida de su castillo medieval, Salvatierra de Tormes aguarda en silencio su momento de gracia.

Este enclave salmantino de apenas 66 habitantes, donde las piedras susurran siglos de épica y memoria, se convertirá en uno de los cuatro miradores oficiales privilegiados de la provincia para presenciar el esperado eclipse solar total.

En este empeño por revitalizar el municipio no camina solo.

Junto al regidor se encuentra su mujer, Loli De La Iglesia, compañera indispensable tanto en la gestión de la vida municipal como en la faceta emprendedora que ambos comparten al frente de la conocida firma gastronómica Licores El Majuelar.

Desde la arraigada empresa familiar, el matrimonio abandera el compromiso con los sabores artesanales de la tierra y la puesta en valor de los productos de proximidad, un proyecto empresarial que proyecta el nombre de la provincia allá donde va y que encarna la misma filosofía de esfuerzo y arraigo que aplican al desarrollo del pueblo.

El magnetismo del evento astronómico ha superado cualquier previsión inicial, atrayendo la mirada de curiosos y apasionados de la astronomía desde los puntos más diversos de la geografía española.

La expectación es tal en las vísperas del fenómeno que la repercusión del evento ha desbordado fronteras regionales, hasta el punto de que "han llamado turistas hasta de Sevilla" interesados en desplazarse hasta el embalse salmantino para presenciar el alineamiento celeste desde una posición privilegiada.

Su horizonte diáfano sobre el cauce del Tormes y una bóveda nocturna libre de contaminación lumínica lo consagran como el escenario perfecto para un acontecimiento astronómico llamado a revitalizar este rincón de la comarca de Guijuelo.

Ante la previsible llegada de observadores y curiosos, el municipio ha desplegado un cuidado plan de acogida para proteger la paz de sus calles sin restar un ápice de libertad al visitante.

"Hemos habilitado una zona específica de aparcamiento para evitar que nos invadan la zona más turística o el barrio antiguo, que es por donde se accede a las mejores vistas", explica su alcalde, Eusebio García García.

El regidor busca encauzar la movilidad con pulso firme para que el pueblo respire sin colapsos: "Queremos ordenar el tráfico para que las personas tengan plena libertad de moverse a sus anchas por los miradores habilitados hacia el río".

Más allá del sobrecogedor espectáculo del firmamento, la cita estelar representa para Salvatierra una oportunidad dorada de justicia histórica.

Durante décadas, la villa arrastró la cicatriz del pantano, un trauma que anegó tierras y condenó al abandono a una plaza fuerte fundamental en el pasado de Castilla y León.

"Salvatierra ha vivido durante 50 años bajo esa losa que fue la expropiación por la construcción del embalse, pero nuestra historia sigue intacta", reivindica Eusebio García, convencido del potencial dormido que guarda el municipio.

"Desde la Edad de Piedra y los Metales hasta las épocas romana, visigoda, musulmana y medieval, Salvatierra tiene muchísimo que aportar; los últimos hallazgos en la necrópolis visigoda demuestran que aquí está todo por descubrir".

El paso de la luna sobre el sol será, así, el faro que vuelva a iluminar el patrimonio callado de Salvatierra de Tormes.

Entre callejuelas impregnadas de leyenda y miradores abiertos al infinito, el equipo de gobierno confía en que el turismo actúe como la palanca definitiva para devolver la vida al tejido rural.

"Es la oportunidad perfecta para promocionarnos y poner en valor lo que fuimos y lo que somos", concluye el alcalde.

"La gente paseará por el casco histórico, disfrutará de las vistas al Tormes y descubrirá un pueblo que para muchos era un gran desconocido, sentando las bases para generar economía y mantener vivo nuestro medio rural".