En el campo de fútbol de Chamberí, en Salamanca, cada tarde se repite la misma escena. Hay niños corriendo detrás de un balón, padres mirando desde la grada y entrenadores que intentan enseñar algo más que fútbol. En este caso, sí es más que un club.
En estos campos es donde ha nacido una historia sencilla de esas que hacen que te vuelvas a enamorar del que dicen es el deporte rey, pese a todo.
El Fútbol Club Latino Kukuli, el primer club de fútbol latino creado en la ciudad de Salamanca con un objetivo muy claro: “que ningún niño se quede sin jugar”.
Todo empezó hace apenas cuatro años. Detrás del proyecto está Anibal Mario Ventura Anaya, de 36 años, que decidió crear un equipo casi de manera improvisada.
Al principio solo tenían un conjunto y jugaban en ligas locales no federadas en Salamanca. Pero pronto surgió la idea de ir más allá.
“No había muchas oportunidades para algunos chicos, sobre todo para hijos de familias inmigrantes”, explica.
“A veces era complicado tramitar documentos o simplemente no encontraban un equipo donde jugar”.
Equipo de la categoría alevín
Así nació Kukuli: primero como un pequeño equipo y después como un club que empezó a crecer casi sin darse cuenta.
Desde el primer momento, la idea fue clara, había que abrir la puerta del fútbol a niños que nunca habían jugado en un club.
Muchos de los primeros jugadores eran hijos de futbolistas del equipo aficionado. Luego fueron llegando amigos, vecinos y conocidos. Poco a poco, el proyecto fue tomando forma.
Hoy el club cuenta con siete equipos y alrededor de 130 jugadores en la temporada 2025-2026. Las categorías van desde debutantes hasta infantiles, además de dos equipos aficionados: uno masculino y otro femenino.
Equipo benjamin
El crecimiento ha sido rápido, pero también complicado. Kukuli prácticamente se sostiene con el esfuerzo personal de sus directivos. “No hemos tenido subvenciones”, cuenta Ventura.
“El ayuntamiento nos ayudó con el campo, pero todo lo demás ha salido de nuestros bolsillos”. Aun así, el proyecto ha seguido adelante.
Varias nacionalidades
Aunque el nombre del club habla de identidad latina, Kukuli es hoy un mosaico de culturas. En sus equipos conviven jugadores de muchas nacionalidades: españoles, marroquíes, peruanos, colombianos, venezolanos, bolivianos, paraguayos, uruguayos, argentinos o chilenos.
“El deporte es para todos”, resume Ventura. Por eso, aunque el club nació con la idea de ayudar a jóvenes latinoamericanos, hoy está abierto a cualquier niño que quiera jugar.
Uno de los cambios más importantes se ha visto fuera del campo. Muchos de los niños que llegaron al club nunca habían jugado al fútbol de forma organizada. Algunos pasaban la mayor parte del tiempo libre frente al móvil o sin demasiadas actividades.
Equipo de Debutantes
Ahora su rutina es distinta. Es de entrenamientos, de partidos los fines de semana y de viajes para competir. “Los padres están muy felices”, cuenta el presidente del club. “Los niños han cambiado muchísimo”.
Incluso las derrotas —que han sido muchas en este primer año para las categorías base— forman parte del aprendizaje. El objetivo ahora no es solo competir, sino que los chicos disfruten y aprendan.
Por ejemplo este fin de semana en Valladolid participará en un torneo donde lo disputan equipos que todavía no conocen la victoria en lo que va de temporada.
Equipo femenino
Mientras los más pequeños aprenden a dar sus primeros pases, el primer equipo masculino vive un momento importante. Está peleando por ascender a Primera Provincial, con el sueño de algún día llegar a categoría regional.
Para los niños del club, los jugadores del primer equipo son un ejemplo. Muchos acuden a ver sus partidos y se imaginan algún día jugando allí. “Los ven y dicen: yo quiero llegar a ese nivel”, explica Ventura.
Equipo infantil del Kukuli
El nombre Kukuli también tiene su propia historia familiar. Proviene de una tienda creada por la madre de Anibal Ventura. Ella había elegido ese nombre inspirado en un pájaro peruano, al que asociaba con los viajes y el transporte cuando tenía su empresa de mensajería.
Cuando el club empezó a formarse, el nombre se quedó. Al principio se llamaba Federación Peruana Kukuli, pero pronto cambió.
“Había gente de muchos países”, recuerda Ventura. “Así que decidimos hacerlo más abierto y convertirlo en Latino Kukuli”.
El futuro
El club todavía tiene mucho camino por delante. Uno de los objetivos es completar todas las categorías del fútbol base, especialmente cadetes y juveniles, que aún no han podido formarse por falta de jugadores.
Aficionado masculino
También esperan conseguir ayudas públicas que alivien la carga económica que hasta ahora han asumido los directivos.
Más allá de resultados o subvenciones, el verdadero éxito de Kukuli ya se ve cada tarde en Chamberí. Un grupo de niños de distintos países que comparten el mismo idioma cuando el balón empieza a rodar.
Porque, al final, esa era la idea desde el principio: que todos tuvieran un lugar donde jugar.
