La Universidad de Salamanca se sitúa en la vanguardia de la formación médica con un nuevo proyecto que utiliza inteligencia artificial generativa para entrenar la empatía y las habilidades de comunicación de los estudiantes de Medicina.
Una iniciativa liderada por Carlos Montilla, del Departamento de Medicina en colaboración con la Universidad de Vigo que permitirá que los futuros médicos practiquen entrevistas clínicas complejas con 'pacientes virtuales' capaces de responder, dudar, enfadarse o angustiarse como lo haría una persona real, pero en un entorno seguro y controlado.
A través de esta herramienta, los alumnos se enfrentan a situaciones especialmente sensibles: comunicar un diagnóstico grave, gestionar el miedo de un paciente, abordar errores médicos o tratar con familias en momentos de alta carga emocional.
El sistema no solo evalúa el contenido clínico de las respuestas, sino también el tono, el lenguaje corporal simulado y la capacidad de escucha activa, ofreciendo después feedback y puntuaciones en escalas estandarizadas de empatía.
De este modo, el alumnado puede repetir las escenas cuantas veces necesite hasta mejorar su desempeño.
Los responsables del proyecto subrayan que la empatía ya no se considera un simple plus humano, sino una competencia clínica esencial que influye en la adherencia a los tratamientos, la satisfacción de los pacientes y la propia salud mental de los profesionales.
La IA generativa permite algo que la docencia tradicional solo puede ofrecer de forma limitada: práctica intensiva y personalizada, sin la presión asistencial de una consulta real ni el riesgo de dañar a un paciente por una mala comunicación.
Lejos de sustituir a los hospitales y a los pacientes reales, esta tecnología se concibe como un complemento a la formación clínica. El estudiante se entrena con múltiples escenarios simulados, probando distintas formas de formular una mala noticia o de manejar el silencio con correcciones y consejos.
Tras ese 'rodaje' virtual, el facultativo llegará más preparado a la interacción con personas de carne y hueso. Formar médicos técnicamente autónomos con la capacidad de mirar a los ojos, escuchar y acompañar.
Este proyecto refuerza la apuesta de la Universidad de Salamanca por situarse en la primera línea de la aplicación de la IA al ámbito sanitario y educativo, en un momento en el que la profesión médica afronta el reto de integrar nuevas tecnologías sin deshumanizar la atención.
La USAL apunta en la dirección contraria: la inteligencia artificial no para reemplazar al médico, sino para ayudarle a sacar su lado más humano.
