Salamanca

La fiesta más triste de la Virgen de la Salud

28 mayo, 2018 09:36

Este domingo de la octava de Pentecostés, 27 de mayo, se celebra en el barrio de Tejares la fiesta de Nuestra Señora de la Salud. Una jornada quizá la más triste que se recuerda tras el robo de las joyas de la imagen, como se explica en la sección de sucesos de NOTICIASCYL.

La fiesta grande se celebró con misas en el templo a las 7:00, 8:00, 9:00 y 10:00 de la mañana. Y a las 11:30 misa solemne en el Parque de La Salud con la posterior procesión. Los actos festivos concluirán el lunes 28 de mayo con la denominada ‘fiesta pequeña’. Habrá misas a las 11.30 (con procesión) y 19.00 horas.

Esta talla fue encontrada en el siglo XVII. Cuenta la leyenda que hubo una virgen anterior del siglo XII, pero fue sido destruida durante la Guerra de Independencia. La imagen siempre ha tenido una gran devoción, incluso cuando Tejares era un pueblo y no un barrio de Salamanca, con una romería en su honor.

Era momento de celebración no sólo para los habitantes de Tejares, sino para todos los barrios del arrabal de Salamanca. En torno a la iglesia se instalaba uno de los mercados de alfarería más importantes de la provincia, hoy en día transformado en puestos de golosinas, regalos varios y las siempre dulces almendras garrapiñadas, una costumbre que no se ha perdido pese al paso de los años. Como tampoco la rica chanfaina, que todavía elaboran algunos bares de la zona para deleite de los amantes de este plato típico de Salamanca.

Ya en 1903 escribía Celso Gomis en ‘Hojas Selectas’, que “quien acertara a llegar a Salamanca el 20 de junio por la tarde, se creería en una ciudad completamente abandonada. Tanta es la soledad que en tal día y a tal hora reina en las calles de la que en otro tiempo fue brillante emporio de la ciencia. Desde las primeras horas de la mañana del citado día, en que el vecino lugar de Tejares celebra su fiesta mayor, no se ve más que una larga hilera de gente que cruza el antiquísimo puente romano del Tormes y se pierde entre las nubes de polvo que se levantan de la carretera de la Fregeneda. Al llegar la tarde, apenas queda ya persona viviente dentro de los muros de la antigua Salmántida. A caballo algunos, muchos en carruaje y a pie los más, todo el mundo se ha trasladado al lugar de la romería. Pintoresca en extremo es la gran mezcolanza de tipos y trajes que por doquier se ven. Nada diremos de la elegante dama, por ser su traje el mismo en todas partes; pero merecen especial mención, por su modo de vestir, la linda artesana, la airosa charra y la robusta serrana”.