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Este sábado, con las Cortes Generales disueltas desde hacía apenas 12 días y la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre ya en marcha, el PSOE intentaba proyectar unidad y un relato nítido: vivienda, polarización frente a la derecha y movilización de la base.

Bajo esa superficie, sin embargo, seguían abiertas heridas que no se cerraron en el 39º Congreso Federal de 2017. Aquel cónclave, en el que Pedro Sánchez recuperó la Secretaría General, dejó marcada una pugna entre el ala más centrista del partido −la que defendía recuperar votantes moderados− y el proyecto 'sanchista' que acabó imponiéndose.

El ataque de Puente

Nueve años después, esa tensión reaparecía. El titular de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, publicó este domingo un mensaje en X en el que arremetía con dureza contra el economista palentino José Carlos Díez, que en 2017 fue el encargado de coordinar la ponencia económica del PSOE para aquel congreso.

Puente citaba una entrevista del economista en el medio The Objective en la que afirmaba que "hay que decirles la verdad a los jubilados" y que "no podemos sacrificar el futuro del país y de nuestros hijos para pagar las pensiones". Reclamaba además recursos para trenes, carreteras, aulas, defensa, tecnología y educación.

"Esta rata se arrimó"

La respuesta del ministro fue directa. "Esta rata una vez se arrimó al PSOE para parasitarlo. Ahora os explica lo que quiere hacer la derecha con vuestras pensiones y vuestros derechos", afirmaba en su cuenta personal de X el titular de Transportes y Movilidad Sostenible.

El insulto no llegaba en el vacío. Puente y Díez habían cruzado descalificaciones en los meses anteriores, pero el momento político y el antecedente de 2017 lo convertían en algo más que una disputa personal.

Una dilatada trayectoria

Díez no era un outsider ocasional: había sido el economista al que el partido encargó el documento económico que debía marcar el rumbo del socialismo en el congreso de recuperación de Sánchez.

Su abandono de aquella coordinación, por desacuerdos con las enmiendas del nuevo secretario general, dejó una fractura que el sanchismo nunca resolvió del todo y que ahora, en plena precampaña del 29-N, reaparece con un lenguaje más duro.

José Carlos Díez Gangas nació en Palencia en 1971. Se formó en la Universidad de Alcalá, donde imparte Macroeconomía y Finanzas Internacionales desde 2002.

Durante nueve años fue economista jefe de Intermoney, desde donde asesoró a grandes empresas y entidades financieras y participó en las previsiones del panel de expertos del Banco Central Europeo. Es CEO de Global Economic Analysis y ha formado parte del Consejo Asesor del PNUD para América Latina.

En 2020 participó en la creación de LUAfund, una gestora de capital riesgo orientada a empresas tecnológicas y de crecimiento sostenible.

Ha publicado varios libros de divulgación, entre ellos 'Hay vida después de la crisis' (2013), 'La economía no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla' (2015), 'De la indignación a la esperanza' (2018) y, en septiembre de 2026, 'El fin del mundo tal y como lo conocíamos' (Deusto).

La ponencia de 2017

Su notoriedad procede de una combinación de rigor técnico y capacidad para explicar cuestiones complejas. Colabora habitualmente con varios medios, y mantiene el blog El Economista Observador.

Sus planteamientos se sitúan en el terreno neokeynesiano: favorece la intervención pública para corregir fallos de mercado y estimular el crecimiento, pero insiste en la productividad, el tamaño empresarial y la necesidad de no hipotecar el futuro productivo.

Esa combinación fue la que llevó al PSOE a encargarle, en 2017, la coordinación de la ponencia económica. Durante meses trabajó en un documento que aspiraba a ser abierto y a recuperar al votante de centro.

Defendía una economía más innovadora, la transferencia de conocimiento desde la universidad a las empresas, la reindustrialización y una mayor participación de los ayuntamientos en los ingresos fiscales.

Insistía en que el PSOE había ganado siempre cuando "desde la izquierda miraba al centro". Tras la victoria de Sánchez, el nuevo secretario general presentó enmiendas sustanciales.

El abandono de Díez

Díez abandonó la coordinación. Explicó que no compartía centrar el debate en los errores de 21 años de gobiernos socialistas, mezclar austeridad con neoliberalismo o eliminar la referencia al centro.

Recordó que un 16% de los votantes del PSOE en junio de 2016 se autodefinían de centro y que el partido había perdido cientos de miles de sufragios desde 2008. Anunció su intención de afiliarse, pero la distancia quedó marcada.

Aquella ponencia de unidad, en la que habían participado personas de las tres candidaturas y expertos como Jeffrey Sachs o Alan Krueger, quedó subordinada a un documento más alineado con el perfil de Sánchez. Esa fractura de 2017 es el antecedente directo del insulto de octubre de 2026.

En la precampaña del 29-N, Puente desacredita no solo la tesis de Díez sobre las pensiones, sino la legitimidad de quien fue el encargado de la ponencia económica del partido.

La acusación de haber "parasitado" al PSOE convierte un debate técnico en una cuestión de lealtad. Es una estrategia de polarización coherente con el estilo que se consolidó tras aquel congreso: reducir el espacio para matices y presentar cualquier duda sobre el modelo de gasto como argumento de la derecha.

El debate de las pensiones

El dilema que plantea Díez no es nuevo. España enfrenta un desequilibrio demográfico que tensiona el sistema de pensiones. Cualquier propuesta de ajuste gradual o de reequilibrio entre gasto social e inversión en infraestructuras, educación o defensa genera reacciones intensas.

En el contexto del 29-N, con el PSOE tratando de movilizar a su base, el debate sobre la sostenibilidad intergeneracional queda subordinado al relato electoral. El caso ilustra la transformación de los socialistas.

En 2017 el partido buscaba, al menos en su ponencia económica, reconstruir un relato de centroizquierda capaz de recuperar votantes moderados. Una década después, el 'sanchismo' gestiona el poder con un estilo más polarizado.

Llamar "rata" a quien coordinó aquella ponencia no es solo un exceso retórico de un ministro en campaña. Es un síntoma de cómo se gestionan las heridas abiertas en 2017 y de la dificultad de sostener un debate técnico cuando el objetivo inmediato es la movilización.

Una voz libre

José Carlos Díez sigue siendo un analista influyente, con más de 100.000 seguidores en X y un libro reciente sobre el cambio de era económica global. Su perfil −palentino, de origen humilde, profesor universitario y consultor− le permite conectar con públicos que no se identifican plenamente con los partidos tradicionales.

El insulto de Puente, lejos de silenciarlo, refuerza su posición como voz que cuestiona tanto la gestión del Gobierno como las simplificaciones del debate público.

En la precampaña del 29-N, esa voz recuerda que la pugna entre el ala más centrista del PSOE y el sanchismo no se resolvió en 2017; solo se aplazó. Y que el lenguaje con el que se trata esa divergencia dice tanto del estado del partido como de la calidad del debate electoral que se avecina.