Investigadores del grupo de Historia y Arqueología de la Universidad de León (ULE) han encontrado un campamento militar romano de 1,7 hectáreas a unos 500 metros de La Peña del Castro, en el municipio de La Ercina.
Dicha infraestructura está vinculada al asedio y la conquista del poblado durante las Guerras Cántabras y el hallazgo aporta nuevas claves para conocer cómo se desarrolló la conquista romana en la Montaña Oriental Leonesa.
Cabe resaltar que hasta ahora en esta zona había pocas evidencias que permitieran relacionar los campamentos militares con los asentamientos de la Edad del Hierro.
Han sido las prospecciones realizadas en primavera las que han permitido detectar la estructura, cuya naturaleza ha sido confirmada a través de los trabajos de excavación llevados a cabo este pasado verano.
Según explica el director de la intervención arqueológica, el recinto presenta una planta cuadrangular y una entrada en clavícula, que es característica de los campamentos romanos vinculados a la conquista de la cornisa cantábrica.
Este emplazamiento permitía controlar tanto el poblado como sus accesos y la estructura cuenta con un importante sistema de fortificación para tratarse de un campamento militar temporal.
Una muralla construida con piedra local, de unos 1,5 metros de anchura, delimitaba el perímetro, aunque en la actualidad conserva una altura de menos de medio metro.
Ilustración del antiguo campamento militar romano hallado cerca de La Peña del Castro.
En cualquier caso, los investigadores consideran que habría alcanzado alrededor del doble de la misma durante su utilización.
Dentro fue construida una plataforma de tierra de unos 12 metros de anchura, obtenida mediante la acumulación de materiales del propio terreno.
La misma servía como espacio de ronda, reforzaba la consistencia de la muralla y elevaba la superficie del campamento respecto a la ladera. También han sido documentados indicios de estructuras interiores construidas con materiales perecederos.
Y los trabajos han permitido recuperar restos de armamento y tachuelas de calzado de los soldados romanos, materiales que refuerzan la relación entre el recinto militar y el episodio de conquista de La Peña del Castro.
Algunos de los objetos hallados durante las excavaciones de la ULE.
"Uno de los aspectos relevantes es su estado de conservación. No es fácil encontrar un campamento relacionado con un castro con este nivel de conservación", asegura González Gómez Agüero.
Las huellas del ataque romano
Los investigadores, además de estudiar el campamento, han seguido con las excavaciones y prospecciones en La Peña del Castro para profundizar en cómo se produjo el ataque romano, así como en cuáles fueron sus consecuencias para la población.
Los trabajos de este verano han confirmado que el asalto tuvo lugar por la ladera norte del poblado, una hipótesis que ya contaba con indicios en campañas anteriores.
Las investigaciones previas habían documentado un incendio de gran intensidad que arrasó parte del asentamiento y destruyó estructuras relevantes, entre las que destacan dos templos de la Edad del Hierro identificados en campañas anteriores.
Los nuevos resultados abren a su vez una línea de investigación sobre la posibilidad de que, tras la conquista, se produjera una destrucción deliberada de otras estructuras del poblado.
Esta hipótesis, aún pendiente de estudio y confirmación, permitiría analizar si la intervención romana fue más allá del asalto militar y buscó también romper los vínculos de la población local con su territorio.
A todo ello se suma la presencia de una torre de vigilancia en la parte alta del asentamiento, que aporta nuevos elementos para estudiar las estrategias de control tras la conquista.
"No se trata solamente de vencer al enemigo, sino de humillarlo, borrar su identidad y romper sus vínculos con el territorio", explica González Gómez de Agüero al describir una de las líneas de investigación que el equipo pretende desarrollar en próximas campañas.
Los investigadores han de precisar asimismo la cronología del ataque y determinar si la destrucción del asentamiento se produjo en un único episodio o en distintas fases.
La idea de que el poblado fuera atacado y ocupado en un primer momento y que su destrucción se completara posteriormente deberá contrastarse con nuevas evidencias arqueológicas.
Esta línea de trabajo permitirá profundizar en las estrategias de conquista y en el impacto que tuvieron sobre las comunidades locales.
El hallazgo completa el registro arqueológico de León
La identificación del campamento contribuye a cubrir un vacío en el conocimiento arqueológico de la provincia.
Mientras que las investigaciones sobre las Guerras Cántabras han contribuido a documentar campamentos romanos en territorios como Asturias, Cantabria y Palencia, la relación entre estas estructuras militares y los poblados de la Edad del Hierro estaba menos estudiada en la vertiente cantábrica leonesa.
"Es un paso importante para conocer cómo se realizó la conquista en la vertiente cantábrica leonesa, una zona en la que faltaba relacionar los campamentos romanos con los poblados de la Edad del Hierro", destaca Carlos Fernández, director del grupo de investigación Historia y Arqueología.
La situación geográfica del enclave permite establecer conexiones con otras ubicaciones documentadas en el valle del Porma, lo que abre nuevas posibilidades para estudiar los movimientos de las tropas romanas a través de los valles que cruzan la cordillera de norte a sur y reconstruir sus estrategias durante la conquista del norte peninsular.
El proyecto arqueológico comenzó en 2013, aunque se interrumpió durante la pandemia. Tras retomar los trabajos, el estudio del entorno mediante fotografía aérea, tecnología LiDAR y otras técnicas de prospección permitió detectar una estructura anómala que no parecía corresponder a una formación geológica natural.
Las prospecciones desarrolladas en primavera y la excavación de este verano han confirmado su identificación como campamento romano y han permitido profundizar en sus características constructivas.
