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Harris Fatungase es un joven que solo tiene 16 años. Sus padres son nigerianos y llegaron a España, concretamente a León, hace 23 primaveras. Él nació ya en la ciudad leonesa donde vive “feliz” como cuenta a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El año que viene nuestro entrevistado comenzará a estudiar el Bachillerato después de completar la ESO. Mientras tanto, sueña con crear un estudio de animación en la ciudad leonesa.

“Una de las cosas más importantes para mí pasa por aprender a conseguir financiación para que el proyecto salga adelante”, afirma el joven leonés que se muestra valiente y confiado, con los pies en el suelo, eso sí.

Harris no duda en asegurar que quiere “crear películas y proyectos de animación desde el estudio” ya sean cortos o largometrajes y sueña con crear una película escrita y dirigida por él que llegue a miles de personas.

Disney y Pixar son mis referentes. Me gusta mucho que las historias que crean llegan a millones de personas. No quiero copiarlos sino desarrollar una identidad propia como ellos hacen”, explica nuestro protagonista.

Una persona “creativa”

“Me defino como un estudiante y como una persona creativa y con curiosidad. Con muchas ganas de aprender e intentar convertir mis ideas en proyectos reales”, asegura Harris Fatungase en declaraciones a este periódico.

Tiene solo 16 años y es un amante del dibujo y de imaginar escenarios, también de crear guiones. Recuerda como, cuando era pequeño, con sus juguetes, su imaginación volaba para crear diferentes historias en su cabeza.

Cuando era más pequeño tenía bastantes aficiones. Soñaba con ser de mayor policía, bombero o, incluso, periodista. Ahora, me interesa más el crear personajes y mundos. Mi interés por la animación surge hace tres años. Iba mucho al cine a ver películas animadas y pensé que me gustaría dedicarme a ello y crear mis propias historias”, afirma nuestro protagonista.

Fue ahí cuando la imaginación y la animación comenzaron a tener un mayor protagonismo en la vida de un joven que, tras completar la ESO, el año que viene comenzará a estudiar el Bachillerato de Humanidades.

Sin embargo, en su cabeza está muy presente el “crear un estudio de animación” desde cero.

El estudio de animación

Yo soy la cabeza del proyecto del estudio de animación que quiero que lleve el nombre de Daloriux Animation Studios. La marca no está patentada ni registrada. Estoy construyendo el proyecto desde cero con dos amigos más. La idea pasa por crear proyectos propios de animación bajo esta marca”, asegura Harris.

Se trata de una idea que busca convertirse en algo real con el tiempo. Con la paciencia necesaria que ha de tener un joven de solo 16 años al que le queda mucho camino por recorrer.

Aún no tengo ordenador propio, presupuesto ni equipo de trabajo. Mi idea no pasa por conseguir todo de golpe, sino hacerlo por etapas. Quiero formarme y buscar oportunidades y medios técnicos trabajando muy duro. Conocer personas que puedan compartir el proyecto y buscar colaboradores y futuros inversores”, confiesa.

En la actualidad trabaja en la creación de la marca y la identidad del estudio para definir cómo quiere desarrollar el proyecto futuro.

“Quiero que sea un estudio independiente de animación y cine. Creo que lo conseguiré, pero, a día de hoy, no puedo asegurarlo. Voy a trabajar duramente para lograrlo”, afirma nuestro entrevistado.

Un joven que tiene claro lo que quiere.

Financiación para cumplir su sueño

“Una de las cosas más importantes para mí pasa por aprender a conseguir financiación para que el proyecto salga adelante. También necesito conocimientos de producción, dirección y gestión de la parte empresarial”, añade el leonés.

Otra imagen del joven leonés Harris Fatungase. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El objetivo que se marca pasa por conseguir que su proyecto de estudio de animación nazca y tenga las raíces en León. Después, si puede expandirse por diferentes partes de España o, incluso, en el extranjero, mucho mejor.

“El proyecto se podría decir que, a día de hoy, es un sueño. Me gustaría contar con un estudio de producción de animación con puestos de trabajo para artistas y técnicos. También, con ordenadores capaces de trabajar con todo lo que conlleva la animación y renderizado y con diferentes salas. Todo para desarrollar una producción audiovisual”, afirma.

Cuando le preguntamos sobre el montante económico necesario para poner en marcha su proyecto, asegura que “es difícil dar una cifra exacta” pero añade que un estudio de animación “requiere una inversión importante”.

Por eso, su meta pasa por “conseguir la financiación por fases” y “esa inyección económica a medida que el proyecto nazca y vaya creciendo”.

Disney y Pixar como referentes

“Quiero crear películas y proyectos de animación desde el estudio. Largometrajes, cortometrajes… todo lo que sea posible. Disney y Pixar son mis referentes. Me gusta mucho que las historias que crean llegan a millones de personas. No quiero copiarlos sino desarrollar una identidad propia como ellos hacen”, apunta.

Hacerse un hueco en una industria tan complicada como la cinematográfica es difícil. Harris lo sabe. Él quiere “ser optimista, pero realista” e “ir dando pequeños pasos para que el sueño se haga realidad”.

“Puede parecer una locura, pero yo lo veo como una oportunidad. Intentar comenzar con esta iniciativa con solo 16 años que tengo me da para formarme y equivocarme las veces que haga falta”, señala.

Añade que “le da algo de miedo emprender” pero que “tiene más incertidumbre por la falta de recursos y las cosas que se escapan de sus manos”.

Vivir del proyecto en el futuro

“Creo que Daloriux Animation Studios será una realidad. No sé en cuánto tiempo. Me gustaría mirar atrás, dentro de unos años, y ver todo lo que he construido. En el futuro me gustaría vivir de mi estudio independiente y de la animación y la producción audiovisual”, afirma.

Nuestro protagonista va poco a poco. No se pone una fecha límite. Tiene tiempo para crecer y hacer que su sueño se convierta en realidad.

“Mi objetivo es el de que este proyecto deje de ser una idea para convertirse en un estudio real capaz de crear sus propias producciones. El deseo, crear algún día una película que haya escrito y dirigido yo y que llegue a miles de personas”, finaliza.