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La Junta de Castilla y León ha solicitado al Gobierno de España la declaración de zona afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil para las localidades de Manzanedo de Valdueza y Bouzas, pertenecientes al municipio de Ponferrada (León), tras la grave riada registrada el pasado sábado.

El episodio, provocado por una fuerte avenida de agua, lodo y piedras, dejó un balance de dos personas fallecidas, además de importantes daños en infraestructuras y en inmuebles de carácter privado.

Según ha informado el Ejecutivo autonómico, la Agencia de Protección Civil había declarado el pasado 14 de agosto la alerta meteorológica en todo el territorio de Castilla y León ante el riesgo de fuertes lluvias y tormentas.

Durante esa jornada y el día siguiente se registraron numerosas incidencias en distintos puntos de la provincia de León, que afectaron a varias poblaciones, vías de comunicación y otros servicios.

Ante la magnitud de los daños ocasionados en Manzanedo de Valdueza y Bouzas, el Consejo de Gobierno de Castilla y León ha acordado solicitar al Ejecutivo central la declaración de estas localidades como zona afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil.

La Junta considera que esta calificación permitirá agilizar las actuaciones necesarias para la recuperación y reconstrucción inmediata de ambos enclaves, afectados de forma especialmente grave por el episodio de lluvias torrenciales y la posterior avenida de agua, barro y piedras.

La petición deberá ser ahora valorada por el Gobierno de España, que tendrá que determinar si procede la declaración solicitada y las medidas de apoyo que puedan aplicarse para contribuir a la recuperación de las zonas afectadas.

Limpieza

Asimismo, el Ayuntamiento de Ponferrada espera dar hoy por concluidas las labores de limpieza de las calles de Manzanedo de Compludo después de haber rescatado el último coche que quedaba enterrado por el lodo de la riada del sábado.

Se trata del vehículo que estaba aparcado en la zona más alta del pueblo, donde se inició la riada, y que fue completamente arrastrado hacia la parte más baja, quedando totalmente destruido.

“Se ha limpiado ya prácticamente todo el pueblo, quedan algunas casas. El barro se ha convertido en una auténtica roca, ha sido dificilísimo, la gente no puede imaginar las toneladas de lodo que había acumulado”, dice el concejal de Medio Rural, Iván Alonso, quien ha agradecido el trabajo desarrollado por la brigada de obras, los operarios de la Junta de Castilla y León y voluntarios “que han trabajado sin descanso, doblando turnos”.