El subdelegado del Gobierno en León, Héctor Alaiz Moretón, se ha desplazado esta misma mañana a Manzanedo de Valdueza para ver con sus propios ojos la huella del desastre.
Tras la brutal tormenta que desencadenó un alud de agua, piedras y barro por las calles del pueblo, Alaiz ha pateado las zonas más castigadas, escuchando el testimonio de los vecinos y arropando a los equipos de emergencia que se dejan la piel en las labores de limpieza.
Atendiendo a los medios de comunicación, el subdelegado ha enviado un abrazo sincero a las familias de las dos mujeres fallecidas en nombre del Gobierno, deseando también que los dos menores heridos se recuperen cuanto antes.
"Es un día durísimo para Manzanedo, para Ponferrada, para El Bierzo y para toda la provincia", ha lamentado, admirado por la inmensa corriente de solidaridad que ha vuelto a demostrar la gente del pueblo en mitad del caos.
Además de aplaudir el despliegue relámpago de la Policía Nacional, la Policía Local, los Bomberos, Protección Civil y el Sacyl, el subdelegado ha dejado claro que ahora no hay espacio para la burocracia: todas las instituciones deben remar en la misma dirección para respaldar a las familias golpeadas y canalizar las ayudas cuanto antes.
Al ser preguntado si la deforestación tras los voraces incendios del año pasado ha agravado la riada, Alaiz ha reconocido que, aun sin ser técnico, es evidente que cuando el monte queda arrasado por el fuego, el agua baja sin freno por las laderas hacia los pueblos del fondo del valle.
Asimismo, ha avanzado que los organismos competentes analizarán lo sucedido para prevenir futuros episodios, encuadrando estos eventos en la proliferación de fenómenos atmosféricos cada vez más extremos.
