Todo el mundo habla de la visita del Papa a España. Y como hiciera Jesús en la Última Cena, siempre se come y se bebe.
Pues bien, la provincia de León ha vuelto a situarse en el escaparate al ser protagonista en la cena ofrecida al Papa León XIV durante su visita a España.
Un vino rosado elaborado con uvas Prieto Picudo de viñas de Pajares de los Oteros y certificado por la Denominación de Origen León fue uno de los protagonistas de la cena.
El elegido fue Trapera, una elaboración de la bodega Margón correspondiente a la añada 2024, que puso color, aroma y sabor a una velada celebrada en el Palacio Episcopal de Madrid y concebida como una muestra de la riqueza gastronómica española.
Su precio, según las páginas webs, ronda los 28 euros.
La presencia de este vino leonés es un reconocimiento a la calidad de los caldos de la provincia y un escaparate privilegiado para la tradición vitivinícola de Castilla y León.
El menú fue diseñado por la Real Academia de Gastronomía como un recorrido por algunos de los sabores más representativos del país.
Junto al rosado leonés se sirvieron también un godello y un mencía bercianos elaborados por Raúl Pérez, considerado en dos ocasiones el mejor enólogo del mundo y estrechamente vinculado a la provincia a través de sus proyectos en Valdevimbre.
Qué más comió
La selección gastronómica incluyó productos con denominación de origen y fuerte arraigo territorial, desde centollo gallego y quisquillas de Motril hasta pescados del Cantábrico, jamón ibérico de Huelva y clásicos de la cocina española como el gazpacho, la ensaladilla o las croquetas de cocido.
En ese viaje culinario por la geografía nacional, León logró hacerse un hueco de honor a través de la variedad Prieto Picudo, una de las señas de identidad del viñedo leonés.
Menú de la cena
Pero la conexión leonesa de esta histórica cena va más allá de la copa. El servicio fue ofrecido por Lhardy, una de las instituciones gastronómicas más emblemáticas de Madrid y perteneciente al grupo Pescaderías Coruñesas.
Detrás de esta firma se encuentran descendientes de antiguos arrieros de Combarros, localidad leonesa vinculada históricamente al comercio y al transporte.
Además, la familia desarrolla actualmente actividad vitivinícola en Pajares de los Oteros y San Esteban de Valdueza, reforzando aún más el vínculo entre la cita papal y la provincia.
La presencia de un vino de León en una cena de estas características supone un espaldarazo para la Denominación de Origen León y para todo el sector agroalimentario de Castilla y León.
Un reconocimiento que demuestra cómo los productos nacidos en el medio rural leonés pueden llegar a las mesas más exclusivas y convertirse en embajadores de un territorio que sigue ganando prestigio gracias a la calidad de su despensa.
La cena sirvió además como prolongación del encuentro que el pontífice mantuvo con representantes del mundo de la cultura en el Movistar Arena, poniendo de relieve el papel de la gastronomía como expresión de identidad, tradición y hospitalidad. Y entre todos los sabores elegidos para representar a España, uno de ellos nació en las viñas de León.
