Valderas se tendría que escribir con B de bacalao. O, quizás, al revés. Bacalao se tendría que escribir con V de Valderas.
Sea como sea, hoy nos sentamos a la mesa de un pueblo de León que es ideal para comer este pescado, pero también para pasear por sus calles medievales y conocer su subsuelo lleno de bodegas y de misterios.
En el sur de la provincia de León se encuentra Valderas, una villa con siglos de historia que ha sabido conservar su esencia medieval y una de las tradiciones gastronómicas más reconocidas de la zona.
Se encuentra cerca tanto de Valladolid como de Zamora, aquí su visita es obligada.
Declarado conjunto histórico en 2008, este municipio destaca por sus calles de origen medieval, su patrimonio monumental y un sorprendente subsuelo repleto de bodegas excavadas bajo las viviendas.
Pero si hay algo que identifica a Valderas más allá de su historia es su estrecha relación con el bacalao, un producto que se ha convertido en una de las grandes señas de identidad de la localidad.
Y es que como dicen los portugueses, hay 365 formas de hacer bacalao, pero en este caso nosotros nos quedamos con el estilo Valderas.
Entre todas las preparaciones destaca el bacalao al ajoarriero, considerado el plato más representativo de este municipio de unos 1.500 habitantes.
Elaborado con aceite de oliva, ajo y pimentón, este guiso refleja la esencia de la cocina tradicional castellana y leonesa.
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Las familias y establecimientos de la localidad han mantenido viva la receta durante décadas, respetando procesos tan importantes como el desalado del pescado y la elaboración artesanal de cada plato.
Junto al bacalao, la gastronomía local también ofrece otros productos destacados como el conejo guisado, los vinos elaborados con la variedad Prieto Picudo, el queso de oveja, la cecina, el chorizo, el jamón y la repostería tradicional.
Si quieres comerlo, solo tienes que reservar en el Rebeco, famoso por las visitas de Begoña Gómez, sí, la mujer de Pedro Sánchez, que tiene orígenes aquí.
O el mítico Gatitos, aquí no reserves, porque lo que tienes que hacer es cola en la puerta.
La relación entre Valderas y este pescado tiene raíces históricas.
Como sucedió en muchas localidades del interior de España, el bacalao se convirtió en un alimento fundamental gracias a su capacidad de conservación y a la facilidad con la que podía transportarse y almacenarse durante largos periodos.
Un conjunto histórico
Valderas cuenta con un importante patrimonio histórico y monumental que le valió la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico en el año 2008.
Su casco antiguo se asienta sobre un cerro junto al río Cea y conserva buena parte de la estructura urbana que tuvo durante la Edad Media.
Pasear por sus calles supone realizar un viaje al pasado. El trazado medieval sigue siendo visible en numerosas vías que convergen en plazas y rincones donde todavía se percibe el legado de siglos de historia. Muchas de estas calles mantienen nombres que evocan antiguos oficios, costumbres y formas de vida.
Entre los edificios más destacados se encuentran la iglesia de Santa María del Azogue, el Antiguo Consistorio, la Casa de los Osorio, el Seminario y varios ejemplos de arquitectura tradicional de Tierra de Campos, construidos con adobe, ladrillo y tapial.
Calles medievales
Uno de los grandes atractivos de Valderas es su entramado urbano medieval. La Plaza Mayor, situada dentro del primer recinto amurallado, fue durante siglos el corazón comercial de la villa.
Antiguamente estuvo porticada por sus cuatro lados y acogía un importante mercado que todavía se mantiene como tradición.
Desde esta plaza parten algunas de las calles más emblemáticas del municipio. La calle de los Castillos conduce hacia la zona donde se levantaba la antigua fortaleza y donde todavía permanecen restos de aquel pasado defensivo.
Por su parte, la calle de San Isidro, considerada la más antigua de la localidad, conserva huellas de una de las antiguas puertas de acceso a la villa.
El sorprendente subsuelo
Bajo las calles y viviendas del casco histórico se esconde uno de los elementos más curiosos de Valderas.
El municipio cuenta con una extensa red de túneles y bodegas excavadas a gran profundidad que han ido transformando el subsuelo a lo largo de los siglos.
Estas construcciones subterráneas nacieron como pequeñas bodegas domésticas y espacios destinados a conservar alimentos gracias a sus temperaturas constantes.
Sin embargo, algunas de ellas también fueron utilizadas con fines defensivos e incluso como prisiones.
Las leyendas locales han contribuido a aumentar el misterio de estos túneles.
Según la tradición popular, algunas galerías llegarían a extenderse más allá del río Cea y conectarían con antiguas fortalezas cercanas, como los castillos de Benavente o Grajal de Campos.
Valderas reúne en un mismo lugar algunos de los elementos más atractivos del turismo de interior: un conjunto histórico protegido, calles medievales llenas de encanto, un singular mundo subterráneo de bodegas y una tradición gastronómica única protagonizada por el bacalao.
