Tras nueve meses de trabajos minuciosos y un proceso de documentación que ha durado tres años, el Ministerio de Cultura ha presentado hoy el resultado de la restauración del trascoro de la Catedral de León, una de las obras cumbre del Renacimiento español.
Con una inversión que supera los 470.000 euros, más de 420.000 solo en la fase de intervención, este monumental conjunto escultórico y arquitectónico vuelve a brillar en todo su esplendor, recuperando la magia que lo convirtió en referente del arte plateresco.
El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) coordinó la intervención, ejecutada por los Talleres de Arte Granda, que comenzó en octubre de 2024.
Antes de tocar una sola pieza, se invirtieron tres años en un exhaustivo estudio: escaneado láser, levantamiento fotogramétrico, mapas detallados de daños, análisis de materiales y estudios histórico-artísticos.
Todo para garantizar una restauración científica y respetuosa con una pieza que data de 1577.
Una intervención integral
El traslado del trascoro en 1746 desde el presbiterio hasta la nave mayor dejó secuelas: uniones defectuosas, roturas, pérdidas de material, el paso del tiempo, un incendio en 1966 y restauraciones anteriores. La intervención ha sido integral y altamente especializada.
Se realizó aspirado, eliminación de elementos ajenos, tratamiento de la madera policromada, fijación de la pintura, consolidación del soporte pétreo, limpieza físico-química, reintegraciones volumétricas y cromáticas, protección final y hasta un nuevo sistema de iluminación.
Uno de los momentos más delicados fue la sustitución de la peana de la escultura policromada del Cristo Crucificado del remate.
Las grietas detectadas amenazaban la estabilidad estructural, por lo que se optó por fabricar una réplica exacta mediante un modelo 3D realizado a partir de la pieza original.
Todas las decisiones contaron con un equipo multidisciplinar y el visto bueno del Cabildo catedralicio, asegurando el equilibrio perfecto entre conservación, seguridad y respeto al valor histórico-artístico.Una obra maestra con historia propia
Una joya de 1577
Concebido como un monumental arco de triunfo en alabastro y madera policromada, el trascoro se inició en 1577 bajo la dirección de Juan López, siguiendo planos de Juan de Badajoz “el Mozo”.
Baltasar Gutiérrez culminó la estructura, en cuya decoración se aprecia la influencia borgoñona de Juan de Juni (profetas y sibilas). Su iconografía recorre desde el Nacimiento de la Virgen hasta la Adoración de los Reyes Magos.
Aunque en origen actuaba como antecoro de la sillería flamenca del siglo XV, su traslado definitivo en 1746 lo convirtió en trascoro, función que conserva en el centro de la nave mayor.
Hoy, gracias a esta restauración, los leoneses y los miles de visitantes que recorren la catedral podrán admirar de nuevo, con toda su fuerza y color, una de las grandes creaciones del Renacimiento español.
Un tesoro que, después de casi 450 años, vuelve a contar su historia con la misma intensidad con la que fue concebido.
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