En León se sigue desarrollando la cuarta sesión por el juicio de la Hullera Vasco Leonesa. El accidente del pozo Emilio del Valle donde murieron seis mineros. En esta jornada siguen declarando los acusados y es en jornada de mañana y tarde dada la gran cantidad de testimonios.

La sesión del martes arrancó en los juzgados de León con la declaración del ingeniero técnico auxiliar Jairo Gómez Bartolomé, quien ha recordado al Fiscal que el día del accidente él no estaba en la mina porque su turno era de tarde. Sí lo había hecho durante la semana anterior y ha alertado que hubo dos días que no se llegó a sutirar porque se había detectado bóveda, según los datos de los barrenistas. Al igual que las declaraciones de días previos, Gómez ha confirmado que los metanómetros no superaron el 1,5%, ya que si eso se hubiera producido “se hubiera cortado la electricidad”. “No había nada raro en los días previos y seguimos sutirando porque el gas estaba en un nivel normal para una mina de categoría 3, si no no estaríamos trabajando»”, ha insistido y ha confirmado que “nunca” ningún trabajador le dijo que tuviera “miedo o temor” por su seguridad.

Jairo Gómez Bartolomé ha evocado en que nadie le informó el día 25 del incidente que ocurrió en el segundo relevo, y que si "era un hecho muy relevante" el vigilante tenía que haberlo comunicado y dejado constancia en el libro, y ha pedido que se pidan explicaciones a él.  Además, ha señalado que si el nivel de grisú llegó con el desprendimiento de la bóveda al 5% "el vigilante tenía que haber ordenado que los trabajadores colocaran los autorrescatadores y salieran".

Otro de los abogados preguntó por los informes de la Autoridad Minera, y es donde Gómez ha asegurado que “todo ese informe está mal” y mantiene que el perito que lo realizó se equivocó en un día y eso lleva un “día de desfase” en todo el informe, además de un error en la hoja de pilas. Y de nuevo, ha insistido en que con el 2% de gas en el metanómetro “no hay ningún problema, es normal en este tipo de mina”. El abogado pregunta si había vigilancia adecuada, y ha defendido la valor de estos trabajadores, “no es alguien que se ponga por qué sí” por lo que puede “tomar una decisión técnica sobre si seguir con las labores en determinados niveles de grisú en el ambiente”. Gómez ha asegurado que nadie le comunicó que se había producido un desprendimiento en la bóveda y que había bajado el oxígeno al 14% y subido el grisú al 5%. Para insistir en que “la bóveda siempre está controlada”.

Preguntando por la bóveda detectada durante el jueves 24 de octubre, día que no se sutiró, se le cuestionó si es seguro sutirar al día siguiente de tener bóveda sobre el taller. “No se puede sutirar si la bóveda está en el taller, pero si está en postaller es la forma de explotar esta mina, no hay ningún problema”.

Por su parte en el interrogatorio de la defensa se le ha preguntado por los libros de firmas donde deben firmar los vigilantes, pero hay días en los que faltan. ¿Por qué? Según el acusado, “porque se les olvidaría”. También ha asegurado que no hubo trabajos en ese taller. 

Hoy también tienen previsto que declaren varios vigilantes: Carlos Conejo Lombas, José Ramón González y Óscar Luis Dopazo.

 

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