Burgos se prepara para viajar por los sabores y las tradiciones de seis ciudades internacionales sin salir del Fórum Evolución.
La capital burgalesa celebrará entre el 30 de octubre y el 4 de diciembre 'Encuentros con Vinos del Mundo', un ciclo de seis catas que acercará al público la cultura vitivinícola de Francia, Chile, España, Portugal, Italia y Grecia.
Las sesiones tendrán lugar los viernes a las 19.30 horas y estarán dedicadas a otras tantas ciudades pertenecientes a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO.
Cada cata tendrá un precio de 10 euros e incluirá la degustación de al menos tres vinos, uno de ellos de Burgos.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Burgos a través de la Sociedad de Promoción y Desarrollo de la Ciudad (ProBurgos), ha sido presentada por su presidenta, Andrea Ballesteros, junto al sumiller burgalés Diego González Barbolla, que acaba de participar en el Campeonato Mundial de Sumilleres ASI 2026, celebrado en Lisboa, como único representante español entre cerca de 70 profesionales de todo el mundo.
El objetivo es acercar a los burgaleses otras culturas y tradiciones gastronómicas a través del vino, un producto que permite conocer la historia, el paisaje y la identidad de cada territorio.
El programa arrancará el 30 de octubre con Saint-Étienne (Francia), una ciudad reconocida por su vinculación con el diseño, la industria y la innovación.
La segunda cita, el 6 de noviembre, estará dedicada a San Javier de Loncomilla (Chile), una localidad con una importante tradición vitivinícola ligada al trabajo de sus productores y viñateros.
El 13 de noviembre será el turno de Zaragoza, incorporada en 2025 a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría de Gastronomía. La garnacha, una de las variedades de uva más representativas de Aragón, tendrá un papel destacado en esta sesión.
La programación continuará el 20 de noviembre con Óbidos (Portugal), una ciudad conocida por su tradición literaria y por productos como la ginjinha, un licor de cerezas que suele servirse en pequeños vasos de chocolate.
Su Festival Internacional del Chocolate y su Mercado Medieval también forman parte de su identidad cultural.
El 27 de noviembre llegará el turno de Alba, en el Piamonte italiano, una ciudad reconocida por su gastronomía y por la trufa blanca. La cata permitirá explorar las posibilidades de combinar vinos y alimentos.
El ciclo concluirá el 4 de diciembre con Heraclión (Grecia), capital de la isla de Creta y referente de la tradición gastronómica de la región. La sesión repasará su cultura vitivinícola, desde los antiguos lagares hasta los métodos tradicionales de elaboración y fermentación del vino.
Entradas por 10 euros y aforo limitado
Las catas se celebrarán en distintos espacios del Fórum Evolución. Cuatro de ellas tendrán lugar en la sala Burgos Industria, con capacidad para 25 personas, mientras que las dedicadas a Zaragoza y Alba, previstas para el 13 y el 27 de noviembre, respectivamente, se desarrollarán en la Sala de Ensayos, con un aforo de 40 asistentes.
Las entradas costarán 10 euros por persona e incluirán la degustación de al menos tres vinos, uno de ellos procedente de Burgos.
Quienes quieran participar podrán adquirirlas por adelantado, exclusivamente de forma presencial, en Tiempos Líquidos Wine Shop, situado en la calle Avellanos, sin número, de Burgos. La venta estará disponible hasta completar el aforo de cada sesión.
Una apuesta por la gastronomía internacional
Burgos forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO desde 2015. Esta iniciativa internacional, creada en 2004, busca fomentar la cooperación entre ciudades que consideran la cultura y la creatividad motores de desarrollo.
Desde su incorporación, la capital burgalesa ha impulsado distintas iniciativas de colaboración, entre ellas intercambios de cocineros con Alba y la participación de ciudades italianas y portuguesas en actividades celebradas en Burgos.
Con este nuevo ciclo, el Ayuntamiento pretende trasladar esas relaciones internacionales a una propuesta abierta a los ciudadanos, en la que el vino servirá como hilo conductor para descubrir otras culturas y poner en valor la gastronomía como elemento de unión entre territorios.
