Ángel Guerra García, quien fue alcalde de Aranda de Duero entre 2003 y 2007, ha fallecido a los 76 años después de varios años de enfermedad.
Nacido en la localidad burgalesa de Villagutiérrez, Guerra llegó a Aranda de Duero en 1974 para ejercer como maestro en el colegio Virgen de las Viñas.
El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha trasladado también sus condolencias por el fallecimiento del exalcalde arandino. En un mensaje, ha destacado su trayectoria como servidor público y su compromiso con la Ribera del Duero.
“Lamento profundamente el fallecimiento de Ángel Guerra, quien fue alcalde de Aranda de Duero y un servidor público ejemplar comprometido con todos sus vecinos, muy especialmente en la Ribera del Duero”, ha señalado Mañueco.
Además ha enviado “un fuerte abrazo” a su mujer, Amparo, a sus hijos y al resto de sus seres queridos.
Su vinculación con la ciudad se consolidó durante las décadas siguientes, hasta convertirse en una de las figuras con mayor recorrido político de la comarca.
Su carrera política comenzó en 1983, cuando se incorporó a la corporación municipal como concejal.
En las filas del Partido Popular, fue alcalde de Aranda de Duero durante la legislatura comprendida entre 2003 y 2007.
Su trayectoria institucional fue, además, especialmente extensa en la Diputación de Burgos.
Guerra fue diputado provincial por el partido judicial de Aranda desde 1987 hasta 2022, una etapa de más de tres décadas en la que también llegó a ocupar la Vicepresidencia de la institución provincial.
Su fallecimiento se produce precisamente coincidiendo con el inicio de las fiestas patronales de Aranda de Duero en honor a la Virgen de las Viñas.
La familia ha trasladado al actual alcalde su deseo de que no se decreten jornadas de luto oficial durante las fiestas, siguiendo además la línea mantenida en ocasiones anteriores.
La despedida de Ángel Guerra tendrá lugar en Burgos, ciudad en la que residió junto a su familia durante los últimos años.
La misa fúnebre se celebrará a las 13.15 horas en la capilla ardiente del Tanatorio de San José, en la capital burgalesa.
