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La Audiencia Provincia de Burgos confirmaba, el pasado viernes 30 de enero, la sentencia de desahucio del Monasterio de Belorado. Se espera que el desahucio se lleve a cabo en los próximos días, de hecho, la fecha máxima para que se concrete es el próximo 10 de febrero.

El jefe de prensa de las exmonjas de Belorado ha informado, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, ha asegurado que las religiosas “destacan por carisma, valentía y energía”.

Asegura que “son auténticas monjas rebeldes en todo su esplendor” y que “su comunidad trasciende los muros del convento” incluso “si son expulsadas de Belorado” apuntando que “su vínculo permanecerá intacto pues son religiosas sólidas, coherentes y comprometidas con su fe y vocación”.

Con este espíritu de continuidad han lanzado un “plan de expansión de monasterios” a través de una campaña que lleva el nombre de: Queremosunconvento.com que se presenta hoy y que “pretende conectar con la solidaridad de los españoles”, según explica Francisco Canals, jefe de prensa de las monjas.

“La Iglesia no podrá desmantelar su comunidad: ellas permanecerán firmes ante cualquier adversidad. Con esta iniciativa buscan establecerse en algún lugar de la España vaciada, donde abundan centenares de construcciones, fincas rústicas e incluso conventos abandonados, para continuar con su tradición de casi 700 años”, apunta Canals.

Piden apoyo

Amenazadas por el desahucio, las exmonjas han pedido ayuda para “no abandonar su vocación”, como apunta el escrito recogido por EL ESPAÑOL de Castilla y León.

“Las monjas clarisas de esta comunidad atraviesan uno de los momentos más difíciles y dramáticos de su historia. Amenazadas por un desahucio han sido señaladas, maltratadas, acusadas y perseguidas simplemente por creer en su propio proyecto de vida. Hoy, más que nunca, buscan una oportunidad para continuar con su larga tradición de religiosas entregadas a la fe”, explican.

Ante esta situación límite, nace la campaña “Queremos un convento punto com”, un llamamiento a la solidaridad de todos los españoles.

“Las monjas necesitan un lugar donde vivir y seguir desarrollando su vocación religiosa: una casa, un antiguo convento o cualquier espacio que pueda transformarse en un nuevo hogar comunitario”, aseguran.

Explican que en “una España cada vez más vaciada, existen cientos de construcciones abandonadas donde nadie vive”. Espacios que “podrían volver a tener vida, sentido y futuro”.

Por eso han pedido “la colaboración de particulares, instituciones o propietarios que puedan donar, ceder o vender a bajo coste un lugar donde estas mujeres puedan comenzar de nuevo”.

“No buscan privilegios, solo una salida digna a una situación injusta. Buscan continuidad, paz y un techo desde el que seguir aportando valor humano y social”, finalizan.