El tintineo de los cencerros de las cabras vuelve a sonar en tierras de la provincia de Ávila.
Durante los últimos quince días, su eco ha vuelto a recorrer las calles de numerosos municipios abulenses al paso de un rebaño con un objetivo, que es el de mantener viva una raza propia de la tierra.
Las protagonistas son las cabras guisandesas de la Diputación de Ávila, que este jueves han llegado a la capital abulense para continuar su viaje hacia Madrid, donde culminarán su recorrido el próximo domingo 25 de octubre, en la Puerta del Sol.
Ante el Torreón de los Guzmanes, las cabras han encontrado una parada cargada de simbolismo.
No todos los días se puede contemplar un rebaño de una raza autóctona que lucha por recuperar su lugar en el campo abulense.
Y menos aún cuando detrás de cada animal hay una historia de recuperación ganadera, conservación genética y futuro para el medio rural.
El presidente de la Diputación de Ávila, Carlos García, ha aprovechado la llegada del rebaño para reivindicar el compromiso de la institución con el sector primario y con las razas propias de la provincia.
Una apuesta que, en el caso de la guisandesa, empieza a dar resultados. Hace apenas treinta meses nacía Orejita, la primera cabra del proyecto provincial. Desde entonces, el rebaño ha pasado de cinco ejemplares iniciales a contar con 61 animales.
“Los recursos que destinamos estamos invirtiendo en futuro”, ha destacado García, convencido de que preservar esta raza supone también proteger una parte de la identidad abulense.
Un viaje que despierta recuerdos
Así lo cuenta Ignacio Romero, ganadero responsable del rebaño y vinculado a ACAPRI en el municipio de El Hoyo, donde se encuentra asentado habitualmente.
“Ha sido muy bonito poder ir de pueblo en pueblo. De nuevo, los vecinos y las vecinas iban escuchando los cencerros y se les caían las lágrimas de ese orgullo de esta raza autóctona”, ha relatado.
La imagen de los animales recorriendo las localidades ha permitido recuperar estampas que durante años formaron parte de la vida cotidiana de muchos pueblos y que hoy resultan cada vez menos habituales.
Las cabras alrededor de la muralla de Ávila.
Pero la iniciativa no busca quedarse en la nostalgia. La Diputación y los responsables del rebaño pretenden que esta trashumancia sirva para acercar la ganadería extensiva a la población y, especialmente, a los más jóvenes.
Durante el recorrido, las cabras también han visitado centros educativos, donde los escolares han podido conocer de cerca a los animales y descubrir el papel que desempeñan los pastores y las pastoras en el mantenimiento del territorio.
“Es una tarea muy educativa, de llegar a los pueblos, a cada rincón”, ha explicado Romero, que considera fundamental recuperar el reconocimiento social de una profesión imprescindible para la vida rural.
Una raza con pasado y futuro
La guisandesa no es una cabra cualquiera.
Se trata de una raza rústica, históricamente vinculada a la Sierra de Gredos y adaptada a las condiciones de este entorno montañoso. Su versatilidad es una de sus principales características: puede ofrecer tanto una buena producción de leche como un aprovechamiento cárnico.
Sin embargo, su valor va más allá de la explotación ganadera. Su capacidad para desenvolverse en terrenos de montaña también la convierte en una aliada para el mantenimiento del paisaje y la prevención de incendios forestales.
“Qué mejor que un rebaño de cabras que puede estar pastando en extensivo en cada una de las localidades”, ha señalado Romero, que defiende el papel del pastoreo como herramienta para controlar la vegetación y contribuir a mantener el monte en mejores condiciones.
La recuperación de la raza también tiene una dimensión ambiental. Su presencia histórica en Gredos forma parte de un ecosistema en el que la ganadería tradicional ha desempeñado un papel relevante. Recuperar estos animales significa, por tanto, conservar un patrimonio genético y cultural que corre el riesgo de perderse si no se garantiza su continuidad.
El proyecto de la Diputación comenzó con cinco cabras procedentes del Centro de Recuperación de Razas Autóctonas de Castilla y León, situado en Zamora.
En apenas dos años y medio, el rebaño ha crecido hasta alcanzar los 61 ejemplares, un avance que permite mirar al futuro con mayor optimismo.
“Yo creo que es un crecimiento muy bonito”, ha afirmado Romero, que confía en que esta evolución sirva de impulso para extender la raza por otras localidades de la provincia.
. La intención es que, a medio plazo, puedan crearse nuevos rebaños en municipios más pequeños, de manera que la guisandesa vuelva a ocupar un lugar destacado en el territorio donde históricamente se desarrolló.
Actualmente, además del rebaño provincial, hay otros dos ganaderos de la zona sur de Ávila que cuentan con ejemplares de esta raza. La Diputación aspira a que el interés crezca y que otros profesionales se animen a incorporarla a sus explotaciones.
Romero asegura que durante la trashumancia ya han encontrado personas interesadas en conocer las posibilidades de la guisandesa y en saber cómo podrían contribuir a su recuperación.
Una señal de que mostrar los animales y acercarlos a la gente puede ser una de las mejores maneras de asegurar su futuro.
Rumbo a Madrid
La llegada a la capital abulense es una de las etapas más simbólicas de un viaje que comenzó el pasado 10 de octubre y que concluirá en Madrid el domingo 25. Allí, el rebaño participará en la Fiesta de la Trashumancia,
una cita que reivindica el uso y la conservación de las vías pecuarias, las cañadas reales y los cordeles tradicionales.
La presencia de las guisandesas permitirá, además, dar visibilidad a una raza que necesita aumentar sus efectivos y ganar reconocimiento más allá de su territorio de origen.
Romero ya vivió la experiencia el año pasado, cuando el rebaño, todavía mucho más pequeño, consiguió llamar la atención del público. Esta vez, el crecimiento de la cabaña provincial ofrece una nueva oportunidad para mostrar el trabajo que se está desarrollando en Ávila.
Para Carlos García, iniciativas como esta forman parte de una estrategia más amplia de apoyo al sector primario.
El presidente provincial ha defendido la necesidad de dignificar el trabajo de agricultores y ganaderos, al tiempo que ha reivindicado la colaboración institucional para fortalecer la economía rural y favorecer que los habitantes permanezcan en sus pueblos.
