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Óscar Puente, que jugaba en casa, decidió no ser duro, no buscó víctimas en España y decidió acordarse de un viejo enemigo.

La visita de Javier Milei a España ha irrumpido en la precampaña electoral del PSOE como algo más que un viaje internacional.

Para Óscar Puente, el presidente argentino representa el modelo económico y social que la derecha española quiere importar, y su llegada se convierte en una oportunidad para contraponer dos formas de entender el país.

Así lo defendió este lunes en un acto público celebrado en la Cúpula del Milenio de Valladolid, ante un auditorio que recibió con una ovación al ministro y exalcalde de la ciudad.

El presidente argentino tiene previsto viajar a España este 20 de octubre, en plena preparación de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre.

El desplazamiento se enmarca en una agenda de acercamiento a la derecha española, con Santiago Abascal como uno de sus principales aliados políticos.

Puente quiso anticiparse a esa visita y convertirla en el eje de su intervención.

“Se traen a Milei a pasearse por España tres días y luego dicen que les va mal la campaña”, ironizó.

A continuación, anunció que, aunque no pensaba detenerse en las peculiaridades de su voz, “es cierto que canta como un gato afónico, bromeó, sí quería hacer pedagogía sobre sus políticas.

“Viene a contar lo que PP y Vox quieren hacer en España, y no soy yo, lo dicen ellos”, sostuvo.

El argumento del ministro fue claro: frente al “discurso de la motosierra”, la desregulación y la reducción del papel del Estado que encarna Milei, el PSOE reivindica un modelo basado en el crecimiento del empleo, la mejora de los salarios y la protección de los derechos sociales.

Una comparación que Puente trasladó a los datos económicos y laborales de ambos países, aunque las cifras de su intervención requieren atender a los periodos y a los indicadores concretos para establecer comparaciones rigurosas.

Dos modelos económicos frente a frente

El ministro contrapuso el récord de afiliación a la Seguridad Social en España con la situación del mercado laboral argentino. “España ha batido el récord de afiliaciones a la Seguridad Social”, recordó. Los datos oficiales respaldan que el empleo registrado en España alcanzó máximos históricos durante 2026: en agosto, la afiliación media superó los 22,35 millones de personas.

En el caso argentino, Puente denunció la elevada incidencia del empleo informal, al que vinculó con la pérdida de derechos laborales y de protección social. Citó una proporción del 45% de trabajadores en la informalidad y sostuvo que millones de personas desarrollan su actividad sin las garantías asociadas al empleo registrado.

El ministro también puso el foco en el salario mínimo. Según las cifras que expuso, mientras en España ha aumentado un 66%, en Argentina habría perdido un 40% de su valor desde noviembre de 2023. La comparación, señaló, ilustra dos orientaciones económicas diferentes: una que apuesta por reforzar los ingresos de los trabajadores y otra que, a su juicio, traslada el coste del ajuste a las mayorías sociales.

Puente aprovechó además para cuestionar la posición del Partido Popular sobre la negociación del salario mínimo interprofesional, después de que los populares defendieran que su fijación no dependiera exclusivamente del Gobierno, sino de un acuerdo entre empresarios y sindicatos.

“El socialismo es mejor para crear riqueza que la motosierra”, afirmó.

“La motosierra solo corta, siega, y eso es lo que trae la derecha a este país. No lo consintáis”.

El ministro aseguró que desde que el argentino llegó a la Presidencia se han perdido 36.000 empresas, mientras que España ha sumado 100.000 desde el inicio del mandato de Sánchez

El salario y las pensiones, en el centro del debate

La defensa del poder adquisitivo ocupó una parte importante del acto. Puente aseguró que quiere una España en la que el salario mínimo se acerque más a los 2.000 euros que a los 1.000, una aspiración que vinculó a la continuidad del Gobierno socialista.

“Si sigue Pedro Sánchez, seguirá”, afirmó.

En una referencia a las declaraciones de la dirigente popular Ester Muñoz, a quien aludió como “el oráculo de León”, Puente ironizó sobre la idea de que el sistema público acabará siendo insostenible y sobre las alternativas basadas en que los ciudadanos complementen sus ingresos futuros mediante fondos privados.

“Están salivando pensando en que pueden privatizar parcial o totalmente las pensiones”, aseguró.

Y lanzó una advertencia: “Que saquen sus sucias manos de las pensiones de este país”.

El recuerdo de Valladolid: la limpieza como lección electoral

El discurso adquirió un carácter más local cuando el exalcalde se refirió a los problemas que preocupan a los vecinos de Valladolid.

Puente recordó que, durante su etapa al frente del Ayuntamiento, la derecha convirtió la limpieza y el tráfico en ejes de una campaña política que, según su interpretación, magnificó problemas que entonces no ocupaban los primeros puestos en las preocupaciones ciudadanas.

Sin embargo, admitió que la situación ha cambiado. “La limpieza hace cuatro años no era un problema”, sostuvo, antes de reconocer que ahora la suciedad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudad.

La reflexión le sirvió para extraer una conclusión electoral: los asuntos cotidianos pueden acabar condicionando el resultado de una campaña cuando los partidos consiguen situarlos en el centro de la conversación pública. Puente pidió aprender de aquella experiencia y advirtió de que lo sucedido en Valladolid podría repetirse en el conjunto de España.

El poder del amor

Antes de entrar de lleno en la economía y las pensiones, Puente había apelado a la emoción y a la identidad socialista. Se declaró orgulloso de su equipo y de Pedro Sánchez, al que definió como “el mejor secretario general y presidente del Gobierno que ha tenido España”.

“Viva el partido del amor, viva el PSOE” proclamó.

El acto terminó con una llamada al apoyo electoral al PSOE, pese a que la campaña formal todavía no había comenzado.

Puente insistió en que las elecciones pondrán en juego decisiones que afectan directamente a la vida cotidiana, desde los ingresos hasta las pensiones, y defendió la continuidad del proyecto de Sánchez.