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Miles de personas salieron este sábado a las calles de las capitales de Castilla y León para denunciar una crisis de la vivienda que califican de "insostenible", un día después de que el Congreso tumbara los dos reales decretos-ley con los que el Gobierno pretendía frenar desahucios y contener el alza de los alquileres.

Bajo la lluvia y con pancartas con lemas como 'La vivienda no es un negocio', las marchas reunieron a más de 2.000 personas en Valladolid y otras tantas en Burgos, más de 1.500 en León, alrededor de 500 en Palencia y más de 400 en Zamora, además de concentraciones en Soria.

Los convocantes, respaldados por UGT y CC.OO., advirtieron de que la presión no se detiene ahí. El rechazo parlamentario del viernes −uno de los textos cayó por 178 votos contra 172 y el otro por 184 contra 166, con el 'no' de PP, Vox y Junts− actuó como detonante, pero no como única causa.

El caso de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid tras décadas en su casa, se ha convertido en el símbolo que ha empujado a las calles a jóvenes, familias y personas mayores.

En Castilla y León, los sindicatos autonómicos calculan que cerca de 95.000 contratos de alquiler podían haberse acogido a la prórroga extraordinaria que ahora decae, en una comunidad donde el precio de la vivienda ha subido en torno a un 10% en el último año frente a un 3,8% de los salarios.

La movilización de Valladolid

En Valladolid, la marcha arrancó en la plaza de Fuente Dorada convocada por el Sindicato de Vivienda. Según la Policía Local, superó las 2.000 personas. Entre los cánticos se escucharon "Vecina, escucha, tu lucha es nuestra lucha", "Ni un desahucio sin respuesta", "Gobierno progresista, hipócrita y rentista" y "¡Que viva la lucha de la clase obrera!".

El portavoz del sindicato, Guillermo González, situó el malestar más allá de la votación: "La gente está indignada porque la situación de la clase trabajadora es insostenible" y la vivienda es "el punto más álgido de esta desazón".

Reclamó una bajada drástica de los alquileres −"no es normal que en Valladolid el alquiler medio esté a 900 euros cuando el SMI está a 1.200"−, la paralización sin condiciones de todos los desahucios, el fin de la especulación y el cese de la represión al movimiento, incluida la prohibición de las empresas de desocupación y la derogación de la ley mordaza.

"No se acaba la lucha hoy", advirtió, y anunció asambleas semanales para seguir organizando casos.

El secretario general de UGT de Castilla y León, Óscar Lobo, habló de un "cabreo de indignación" y de la necesidad de devolver el problema a la agenda estatal para que se aprueben de nuevo medidas que "garanticen y protejan a la gente".

La secretaria general de CC.OO. en la Comunidad, Ana Fernández de los Muros, calificó lo ocurrido en el Congreso de "golpe directo a la clase trabajadora, las personas más vulnerables, a los jóvenes” y exigió “más vivienda pública" y una política integral que frene décadas de especulación.

"La vivienda no es un negocio, la vivienda es un derecho", resumió, y pidió a la Junta que aplique la legislación estatal. Sobre una huelga general, precisó que "ahora mismo no hemos tomado la decisión de convocar", aunque la consideran "una hipótesis más" dentro de una hoja de ruta con otras organizaciones.

Protestas en las capitales

En Burgos, unas 2.000 personas recorrieron el centro desde la plaza del Cid hasta la plaza Mayor bajo el lema 'Vecina escucha, esta es tu lucha'.

La protesta puso en primer plano a las 106 familias de las calles Calzadas, Segovia y avenida de Cantabria, antiguas viviendas sociales de 1954 cuyos contratos un fondo de inversión no quiere prorrogar.

Entre los afectados hay una mujer de 83 años que podría tener que abandonar su casa en noviembre. Desde el Sindicato de Vivienda local reconocieron que los decretos eran insuficientes, pero los describieron como "un balón de oxígeno" que habría dado margen a quienes necesitan una respuesta inmediata.

León desafió la lluvia con más de 1.500 personas que partieron de la plaza de Guzmán hacia San Marcelo. Pancartas pedían "parque público de vivienda ya "y recordaban que "la vivienda es un derecho humano".

El secretario general de UGT en la provincia, Enrique Reguero, afirmó que el problema "ha pasado de ser inmobiliario a ser laboral y social" y reclamó más parque público, salida al mercado de viviendas vacías y mejores salarios.

Elena Blasco, de CC.OO., tachó de" vergüenza" la posición de PP, Junts y Vox y acusó a esos grupos de haberse "vendido a los fondos buitre". El manifiesto final, que arrancó con el caso de Maricarmen, denunció que en León "dos de cada tres jóvenes destinan más del 40% de su salario al alquiler" y cerró con una invitación a la Asamblea de Vivienda y el grito "¡Hacia la huelga general!".

En Zamora, más de 400 personas marcharon de la plaza de La Marina a la de la Constitución tras una pancarta que rezaba 'Rentistas, culpables; gobiernos, responsables'.

Palencia sumó alrededor de 500 personas, según la Subdelegación del Gobierno, en una concentración que creció desde el entorno de Pío XII hasta la Plaza Mayor, convocada por el Sindicato de Inquilinas.

Las pancartas pedían 'ni más gente sin casa, ni más casas sin gente' y contratos indefinidos. En Soria, el recién creado sindicato de vivienda —ya con más de 90 integrantes— reunió a varias decenas de personas en la plaza Mariano Granados bajo el lema 'Mercadear con las casas es traficar con la vida', pese a la lluvia.

Segovia se movilizó el viernes y Salamanca tiene convocada este domingo una concentración ante la Subdelegación del Gobierno.

Los organizadores coinciden en que el problema no es solo de jóvenes: afecta a personas de 20, 57 u 80 años, a familias monoparentales y a quienes ya habían "tirado la toalla" y han vuelto a las calles.

La consigna común es que la movilización continúa, día a día, mientras se discute si el malestar desemboca en una huelga general.