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El secretario de Organización y portavoz de Podemos, el leonés Pablo Fernández, no pudo contener la emoción este jueves mientras denunciaba haber sufrido una agresión policial el día anterior en el desahucio de Maricarmen en Madrid.

Durante una intervención en el programa 'En boca de todos', el representante del sindicato policial Jupol, Ibón Domínguez, defendió que los agentes cumplían una orden judicial y cuestionó las lesiones de Fernández. "Se le veía de pie y muy bien para lo mal que aseguraba estar", señaló.

El portavoz de Podemos no pudo más. Con la voz temblorosa y las lágrimas en los ojos, respondió. "Tengo una rabia y mucha indignación… Que la policía cargara con tal brutalidad y que todavía este hombre me diga que estoy aquí y que no se me ve tan mal, me parece indigno", afirmó.

Se sentía, dijo, impotente. El cruce derivó en acusaciones cruzadas. El representante de Jupol reprochó a la izquierda haber convertido la casa de Maricarmen "en una romería" y Fernández insistió en que hay que depurar responsabilidades y preguntarse quién ordenó las cargas.

"Está fuera de control"

Este miércoles, Fernández, que acudió a la calle Alcalde Sainz de Baranda junto a cientos de vecinos y activistas para intentar frenar el lanzamiento de la mujer de 87 años, denunció en su cuenta de la red social X que "una parte de la Policía Nacional está fuera de control".

"Hoy han agredido injustificadamente a mucha gente. Entre ellos a mí", escribió. Y añadió: "Si hubiesen pegado a alguien de PP o Vox estarían ardiendo las calles. Hay que poner pie en pared".

Horas después, ya con el parte de lesiones del Servicio Madrileño de Salud en la mano, anunció que interpondría denuncia para que la agresión no quedara impune. "Tendrán que explicar quién dio la orden de cargar y por qué. Y por qué hay ultras en la policía que actúan al margen de la ley", escribió.

"Habrá un antes y un después"

Según su relato, algunos agentes agredieron a decenas de vecinas y activistas que solo pretendían impedir que desahuciaran a una mujer que lleva 70 años viviendo en la misma casa. "Habrá un antes y un después del día de hoy", concluyó.

Ello después del cuarto y definitivo intento de desahucio de Maricarmen Abascal, una pensionista con discapacidad y movilidad reducida que residía desde 1956 en el piso de renta antigua del barrio de Retiro. El fondo que adquirió el inmueble le subió el alquiler de forma drástica, de unos 500 euros a cifras inasumibles para su pensión de alrededor de 1.300 euros.

La mujer salió en camilla y fue trasladada en ambulancia al Hospital Gregorio Marañón entre gritos de 'Maricarmen no estás sola'. Las cargas policiales contra quienes resistían de forma pacífica generaron denuncias de violencia desproporcionada y Fernández, que se encontraba entre los concentrados, afirma haber sido una de las víctimas de esa actuación.