Subirse cada mañana a un andamio o manejar maquinaria pesada no debería implicar jugarse la vida. Sin embargo, los datos de siniestralidad laboral en la construcción de Castilla y León vuelven a encender todas las alarmas.
En los primeros siete meses de 2026, ocho trabajadores han muerto en las obras de la Comunidad, tres más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un escalofriante repunte del 60%.
La radiografía que traza el sindicato UGT FICA muestra una realidad preocupante: mientras que el cómputo global de siniestros con baja cae ligeramente, los accidentes verdaderamente graves y mortales no dejan de crecer.
En apenas dos años, las muertes en las obras castellanoleonesas se han cuadruplicado, pasando de dos fallecidos en 2024 a los ocho contabilizados hasta este mes de julio.
Una tendencia que demuestra que el problema ya no es cuántos accidentes ocurren, sino la extrema gravedad de los que se producen.
Desde la organización sindical insisten en que la prevención no puede ser un simple papeleo burocrático y exigen medidas contundentes.
Entre ellas, recuperar su histórica reivindicación para fijar la jubilación anticipada a los 60 años en el sector, recordando que más de la mitad de los accidentes los sufren trabajadores maduros y que exigir esfuerzo físico extremo en altura a ciertas edades pasa factura.
Asimismo, la central sindical ha pedido mayor protección para las cuadrillas de mantenimiento de carreteras, alertando de que las licitaciones públicas no pueden recortar costes a expensas de la seguridad de quienes trabajan a pie de asfalto.
