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El primer pleno ordinario de las Cortes de Castilla y León en la XII Legislatura salió este jueves del marco autonómico. El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, no se limitó a defender la coalición PP-Vox y colocó al portavoz socialista, Carlos Martínez, en la órbita de Moncloa.

El jefe del Ejecutivo autonómico le atribuyó una "obediencia debida a los de arriba", en referencia al Gobierno de Pedro Sánchez y a la dirección federal del PSOE, y le reprochó haber "dado la espalda" a Ceuta.

Tras la designación de los senadores autonómicos, el hemiciclo midió lo que ya se intuía desde junio: un Ejecutivo que se presenta como estable y una oposición que busca convertir cada pregunta en un juicio sobre la continuidad del presidente.

Mañueco no eludió el choque. Respondió con gestión, con dardos a Madrid y con una frase que marca el arranque parlamentario: instó a Martínez a que "asuma la derrota".

El primer duelo

Martínez estrenó la sesión de control con un relato de desgaste. "Nueve meses desde la última sesión de control, 269 días de parálisis legislativa mientras Castilla y León continúa teniendo problemas y necesidades", le espetó a Mañueco en su primer cara a cara en la Cámara.

El portavoz socialista reprochó al presidente de la Junta "dos legislaturas fracasadas, dos rupturas de gobiernos, inestabilidad, parálisis y cálculos electorales".

"Y en medio de este ruido una única certeza: usted tranquilo en su sillón. Cambian sus socios pero usted siempre permanece", le espetó.

El socialista quiso situar al presidente no como gestor, sino como superviviente. "Un presidente no está para garantizar su supervivencia política, está para solucionar los problemas de la gente. Mientras usted sobrevivía, Castilla y León esperaba presupuestos y soluciones", afirmó.

Y cerró el envite con la pregunta de fondo. "Alcanzó un pacto que le obliga a renunciar a principios y valores democráticos, hasta donde está dispuesto a llegar para seguir en el poder y cuando va a ejercer de una vez por todas como presidente de la Comunidad", preguntó al jefe del Ejecutivo autonómico.

Mañueco no tardó en devolver el golpe y en cambiar el tablero. "Asuma su derrota, cuanto antes lo haga será mejor para todos pero también para usted", le espetó.

Después dibujó las líneas rojas que, a su juicio, distinguen a su Gobierno del de Pedro Sánchez.

La "obediencia" de Martínez

"Le voy a decir lo que no voy a hacer para seguir en el cargo: no voy a pactar con los herederos de ETA, no voy a aprobar una Ley de Amnistía a los golpistas y tampoco voy a romper la caja común de todos los españoles para comprar los apoyos de los separatistas. ¿Le suena quién hace todo esto para seguir precisamente en el poder?", señaló.

El portavoz socialista intentó entonces girar el foco. "Le estoy pidiendo que asuma su responsabilidad, preocúpese un poquito menos del señor Sánchez, aquel que le salvó de los incendios de este verano, usted se convirtió en el más sanchista escondiéndose bajo sus faldas", apuntó.

El presidente replicó que el nombre no lo había traído él. "El único que ha hablado de Sánchez ha sido usted. Yo cumplo lo que prometo, con gestión eficaz, cumpliendo un pacto de Gobierno que es muy positivo para las personas de esta tierra y que se ha hecho con total transparencia", aseguró.

Ahí Mañueco pasó de la réplica política al inventario de medidas.

"En poco más de dos meses hemos puesto en marcha la primera matrícula universitaria gratuita para los empadronados, hemos impulsado 36 nuevas rebajas fiscales, hemos resuelto las ayudas al alquiler, hemos convocado e impulsado las ayudas para el carné de conducir para los jóvenes y estamos trabajando para conseguir una buena Política Agraria Común", recordó.

Y cargó contra lo que considera "obediencia" de Martínez ante Moncloa y la dirección federal del PSOE.

"Usted se ha puesto de perfil ante el atraco del Gobierno a Castilla y León con la financiación autonómica, se ha callado ante los desprecios de la ministra de Sanidad a los profesionales sanitarios, se ha dedicado a reírle las gracias al señor Puente, a su jefe, al sucesor de Sánchez", afirmó.

Y le acusó de "dar la espalda" a los ceutíes por "la obediencia debida a los de arriba".

El cierre fue casi un recado de aula. "No hace falta que coja las riendas del PSOECyL, no hace falta que asuma el liderazgo de la oposición, no hace falta que sea coherente, lo único que le pedimos es que se esfuerce, que trabaje y que piense por esta tierra, por Castilla y León", le espetó Mañueco a Martínez.

La bonificación de los peajes

El segundo cara a cara del presidente fue con la portavoz de la Unión del Pueblo Leonés (UPL), Alicia Gallego La leonesista preguntó si la Junta está siendo "suficientemente proactiva para la eliminación de los peajes de las autopistas AP-66 y AP-71".

Mañueco reconoció la prioridad y apuntó a Moncloa. "Es una de las prioridades que tenemos y la respuesta del Gobierno de España ha sido absolutamente nula. Desde el Gobierno de la Junta trabajamos para bonificar los peajes a los viajeros recurrentes, considero que eso es ser proactivo", afirmó.

Gallego no se conformó con la bonificación. "Es muy importante porque la provincia de León y el noroeste llevan años sufriendo una situación injusta. La movilidad no es un capricho y la realidad es que en materia de autopistas la postura firme es la de la UPL, que es la liberalización de la AP-66 y la AP-71", señaló.

Y apuntó que "la realidad es que ni PP ni PSOE las han incluido en el plan de abaratamiento de autopistas y eso genera un perjuicio evidente".

El presidente coincidió en el objetivo, pero amplió el marco. "Lo hemos solicitado desde esta Cámara apoyando sus propuestas y se lo he solicitado a Sánchez y hemos trabajado codo con codo con los gobiernos de Asturias y Galicia para que se haga caso al dictamen de la Unión Europea", aseguró.

"Es importante la liberalización de los peajes, en eso coincidimos, y desde Castilla y León reclamamos la supresión de todos los peajes de la Comunidad, no solo de algunos peajes", añadió. Y dejó un compromiso de calendario.

"El Gobierno de Sánchez no ha respondido y nosotros vamos a trabajar para que en los presupuestos de 2027 los conductores recurrentes tengan esa bonificación", zanjó.

La violencia de género

El tono subió de nuevo en la Cámara cuando la viceportavoz socialista, Patricia Gómez Urbán, interpeló a la vicepresidenta segunda, Isabel Blanco. "¿Considera que la violencia doméstica es lo mismo que la violencia de género?".

Blanco empezó por la condena institucional. "Me va a permitir que empiece condenando firmemente la violencia de género y que ratifique el compromiso de este Gobierno en la lucha contra la lacra de la violencia machista y lo hemos demostrado en estos años", señaló.

La socialista trasladó el debate al Ayuntamiento de Valladolid. "Lo que le tiene que decir a Carnero es que rectifique porque lo que ha sucedido en el Ayuntamiento de Valladolid es indecente. Se dedican día sí día también a insultar a las víctimas, pactan con los que niegan el terrorismo machista", apuntó.

Blanco no entró al marco semántico que le ofrecía la oposición y devolvió otra cifra incómoda para el PSOE. "Se le ha olvidado la cifra de los agresores que vieron reducida su condena y fueron excarcelados con la Ley del 'solo sí es sí'", recordó.

Y añadió la garantía municipal que Carnero ha deslizado. "El alcalde ha reiterado que ninguna mujer víctima de violencia machista de Valladolid va a quedar desatendida", afirmó.

El choque por Ceuta

El último gran envite de la sesión enfrentó a la socialista Nuria Rubio con el vicepresidente primero, Carlos Pollán. La procuradora preguntó a Pollán si considera que un niño o niña "deja de tener derecho a recibir protección por haber cruzado una frontera?".

La respuesta del vicepresidente fue nítida y programática. "La mejor protección que puede tener un menor extranjero no acompañado que cruza ilegalmente nuestra frontera es volver cuanto antes a su país junto a su familia", afirmó.

Rubio denunció entonces un episodio concreto y cargó contra el clima político. "Al final hubo caza, la caza que pidieron y alentaron desde Vox. Alí tiene ocho años, varios encapuchados le dispararon con un rifle de perdigones. Qué valientes, atacar a un niño indefenso", recordó.

Y aseguró que "Alí, como el resto de menores, no son siglas ni amenazas, solo son niños y niñas".

"Ustedes son responsables de sus palabras y del clima que contribuyen a crear. Un niño no elige la pobreza ni la violencia y si llega hasta nosotros solo, con miedo y sin una mano adulta a la que agarrarse lo mínimo que se debe esperar de un Gobierno decente es protección", señaló.

Completó el argumento con ocupación de plazas y con un contrapunto sobre Ceuta. "Apenas están ocupadas una de cada tres plazas disponibles en Castilla y León, lo que le falta a este Gobierno es solidaridad y humanidad y lo que le sobra es racismo y xenofobia", afirmó.

Y aseguró que "solidaridad es compartir responsabilidades y defender nuestra patria es defender los derechos de las ciudadanas y los ciudadanos". "Proteger no es un gesto de generosidad, es una obligación legal", apuntó.

Pollán sostuvo que la Junta no renuncia a proteger, sino que cambia el método. "Garantizaremos esa protección rechazando de manera frontal todas las políticas migratorias del Gobierno de Pedro Sánchez, nos opondremos a cualquier reparto de inmigrantes, mayores o menores, que sean ilegales", señaló.

Y recordó que Marruecos "ha sido calificado por el Consejo de Europa y por el Parlamento Europeo como un país seguro y ha manifestado su interés en la devolución y el retorno de todos los inmigrantes".

"La Junta promoverá acuerdos con los países de origen de esos menores, vamos a explorar al máximo esa competencia", afirmó.

Y cerró con la tesis que Vox defiende con firmeza. "La Junta es la primera en velar por la protección de los menores extranjeros no acompañados exigiendo el retorno a sus países y con sus familias", señaló.

Además, pidió a los socialistas que "abandonen su irresponsable política de efecto llamada" y que se preocupen de "resolver la verdadera crisis humanitaria que están viviendo los ceutíes que no pueden salir a la calle solos".

El primer control del curso dejó así el mapa de la legislatura: un presidente que defiende su gestión y su pacto de Gobierno, un PSOE que le exige que "gobierne" y un socio, Vox, que convierte la inmigración en la línea maestra del pulso con Moncloa.