Una llamada, una persona al otro lado de una puerta y unos minutos que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En una crisis suicida, quienes llegan primero al lugar de los hechos no siempre son psicólogos ni especialistas en salud mental.
Pueden ser policías, bomberos, sanitarios o incluso trabajadores de otros servicios públicos. Y saber qué hacer, y qué no hacer, en esos primeros instantes puede resultar determinante.
Con esa idea como punto de partida, CSIF Valladolid organiza las II Jornadas de Intervención en Crisis Suicidas, una iniciativa formativa que pretende preparar a profesionales que pueden encontrarse ante uno de los escenarios más difíciles de su actividad laboral.
Bajo el título ‘Pautas básicas para la intervención en crisis suicidas II’, la jornada presencial se celebrará el 16 de septiembre en el Patio Herreriano, de 9:00 a 15:00 horas, y continuará con formación online entre los días 17 y 23 de septiembre.
La propuesta da continuidad a la formación que el sindicato ya desarrolló en 2022 y alcanza las 16 horas lectivas.
Tras la sesión de la mañana, las actividades y prácticas continuarán de 16:30 a 20:30 horas en el Parque de las Norias.
El curso está dirigido especialmente a profesionales del Servicio de Extinción de Incendios, Salvamento y Protección Civil y de la Policía Municipal de Valladolid, colectivos que pueden convertirse en los primeros intervinientes ante una tentativa de suicidio.
Pero la convocatoria también está abierta a sanitarios, vigilantes de seguridad y trabajadores de servicios como limpieza o jardines.
“Pueden encontrarse ante un escenario de esa naturaleza y tener que actuar hasta la llegada de profesionales especializados, porque esos primeros minutos son trascendentales”, explica CSIF.
Una realidad que también afecta a Valladolid
La dimensión del problema queda reflejada en las cifras. Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2025 facilitados por el sindicato, en Castilla y León se registraron 206 fallecimientos por suicidio.
Valladolid concentró 49, por delante de León, con 33; Burgos, con 31; Salamanca, con 27; Segovia, con 17; Zamora, con 15; Palencia, con 14; Ávila, con 11, y Soria, con ocho.
En el conjunto de España fueron 3.808 las personas fallecidas por suicidio durante ese año, según los datos aportados. El suicidio se mantiene así entre las principales causas de muerte externa en el país.
Pero detrás de cada cifra hay una historia que no aparece en las estadísticas.
“Y detrás de cada número, de cada muerte de este tipo, hay una persona, una familia y un entorno social afectado”, subraya CSIF.
“Reducir el problema a una estadística no refleja la dimensión de la tragedia”.
La formación pretende precisamente poner el foco en ese momento anterior a la intervención de los especialistas.
Una crisis suicida puede desarrollarse en un contexto de enorme sufrimiento emocional y, en ocasiones, los profesionales que llegan primero son los únicos que consiguen establecer contacto con la persona.
Por eso, uno de los objetivos de las jornadas es evitar que esos primeros momentos queden en manos de la improvisación.
“Unos minutos pueden abrir una puerta a la esperanza”, sostiene el sindicato.
Qué hacer cuando alguien está al límite
La formación abordará la evaluación inicial de la situación, las distintas fases de una crisis suicida y las herramientas disponibles para intervenir, además de aquellas actuaciones que deben evitarse.
También incorporará conocimientos relacionados con los primeros auxilios psicológicos y la intervención psicológica en crisis.
La intención, sin embargo, no es convertir a policías, bomberos o trabajadores de otros servicios en psicólogos.
El objetivo es más inmediato: proporcionarles recursos para actuar con seguridad, establecer un primer contacto adecuado y facilitar posteriormente la intervención de los profesionales especializados.
En una situación de estas características, mantener la calma, saber cómo acercarse a la persona, identificar determinados riesgos y coordinarse correctamente con los servicios de emergencia puede ser tan importante como la intervención posterior.
“Los profesionales que acuden al lugar de los hechos pueden ser los primeros —o incluso los únicos— capaces de establecer contacto con la persona y ofrecer una intervención inicial”, señala CSIF, que considera esencial que esa respuesta se desarrolle con “seguridad y profesionalidad”.
Detrás de estas jornadas hay también una reivindicación del papel de los servicios públicos ante un problema que trasciende el ámbito sanitario. Para CSIF Valladolid, la preparación de quienes trabajan en primera línea constituye una forma de protección tanto para los propios profesionales como para la ciudadanía.
