El arranque del verano ha dejado una amarga huella en las carreteras de Castilla y León. El primer mes de la campaña estival se ha cerrado con un repunte en la cifra de accidentes mortales en la Comunidad, donde catorce personas han perdido la vida en el asfalto a lo largo del mes de julio.
Son cuatro fallecidos más que en el mismo periodo del año pasado, según el balance que acaba de hacer público la Dirección General de Tráfico (DGT).
Este mal dato en la región contrasta de lleno con lo ocurrido en el conjunto del país, que ha firmado el segundo mejor mes de julio en la carretera desde que hay registros históricos.
Detrás de la mayoría de los trágicos desenlaces en las vías castellanoleonesas vuelven a estar las salidas de vía y las distracciones al volante.
Las imprudencias y los despistes se han cobrado un precio demasiado alto en un mes marcado por el denso flujo de coches que ha cruzado los principales ejes viarios de la Comunidad durante la primera gran operación salida del verano.
A esto se suma un dato que preocupa especialmente a la DGT: varios de los ocupantes que viajaban en turismos o furgonetas accidentadas ni siquiera llevaban abrochado el cinturón de seguridad cuando se produjo el impacto.
La sangría no se ha detenido con la entrada del nuevo mes. Solo en el primer fin de semana de agosto —desde la tarde del viernes 31 de julio hasta la medianoche del domingo 2 de agosto—, la red secundaria de la Comunidad sumó otras dos víctimas mortales, en ambos casos tras salir sus vehículos de la calzada.
Todo esto ocurre mientras a nivel nacional las cifras ofrecen un respiro, con 107 fallecidos en todo el país, una de las marcas más bajas de la serie histórica a pesar de haberse contabilizado 6,3 millones de desplazamientos más que en ejercicios anteriores.
Sin embargo, en Castilla y León la tendencia va a contracorriente, encendiendo todas las alarmas de la DGT justo cuando arranca el periodo con mayor densidad de tráfico de todo el año.
