El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, se pronunció este miércoles en Valladolid sobre dos de los asuntos que centran el debate político de las últimas semanas: la tramitación de la regularización extraordinaria de personas migrantes y la denominada ley de nietos.
Respecto al primero, Puente fue preguntado por el futuro de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización extraordinaria de personas extranjeras en situación administrativa irregular.
El ministro evitó aventurar cuál será el desenlace del proceso. "¿Qué va a pasar con el proceso de regularización de los inmigrantes? Pues no lo sé", afirmó.
No obstante, mostró su desacuerdo con la actuación del Tribunal Supremo, al considerar que "en una decisión que a mí me parece realmente sorprendente, parece que también en esto quiere que el Parlamento sea un elemento meramente decorativo y quiere que no legisle y quiere que no tome decisiones".
En cualquier caso, aseguró que habrá que esperar a conocer la decisión definitiva de la Justicia.
Ley de nietos
A continuación, Puente respondió a las críticas de Vox y del Partido Popular sobre la denominada ley de nietos, que amplía el acceso a la nacionalidad española para determinados descendientes de españoles en el exterior.
El ministro enmarcó esas críticas en lo que calificó como una "política de señuelos".
"Cuando no se tiene nada sólido que ofrecer, como industria, empleo o proyectos, se hace política de señuelos. Es lo que hace Vox fundamentalmente y, lamentablemente, seguido por el Partido Popular", sostuvo.
En este sentido, recordó que los populares registraron en su momento una iniciativa "prácticamente idéntica" a la finalmente aprobada.
"Quiero recordar que el Partido Popular propuso una ley de nietos prácticamente idéntica a la que hay aprobada. De hecho, si ustedes observan el texto de la ley y la enmienda que el Partido Popular presentó, verán que el contenido es prácticamente idéntico", afirmó.
Asimismo, rechazó que la norma tenga una finalidad electoral. "No hay ninguna incidencia electoral en esta medida. Es una medida de reconocimiento de derechos de nacionalidad de personas que, por sus antecedentes y sus antepasados, tenían este derecho", señaló.
Para respaldar esa afirmación, Puente recordó que el voto de los españoles residentes en el extranjero apenas ha modificado la composición del Congreso desde el inicio de la democracia.
Según indicó, de los cerca de 5.800 diputados elegidos en los últimos cincuenta años, únicamente cuatro escaños se decidieron gracias al voto exterior.
Por ello, insistió en que el debate suscitado en torno a la ley responde a una estrategia política destinada a "sembrar miedo" y "dudas sobre el sistema". "Cuando se tienen cosas que ofrecer, no se dedica uno a los señuelos", concluyó.
