S. Calleja / ICAL
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La Consejería de Sanidad detectó en el último año un total de 117 redes de distribución con incumplimientos de aptitud para el consumo.

Está dentro del programa específico de vigilancia de contaminantes químicos de origen geológico, según se desprende del último informe ‘Calidad de las aguas de consumo humano’.

Estas redes representan el 29,2 por ciento de las 401 sometidas a control dentro de este programa, que se dirige a abastecimientos cuyas captaciones proceden de aguas subterráneas y pueden presentar concentraciones elevadas de determinados elementos presentes de forma natural en el subsuelo.

En concreto, durante el pasado año se realizaron 11.100 determinaciones analíticas en captaciones y otras 4.038 en redes de distribución para controlar parámetros como arsénico, nitratos, manganeso, hierro, plomo, cromo, aluminio, fluoruros, sodio o sulfatos.

Burgos y León concentraron el mayor volumen de análisis en captaciones, con el 22,6 y el 20,4 por ciento del total, respectivamente, mientras que León y Segovia reunieron cerca del 35 por ciento de las determinaciones efectuadas en redes de distribución.

Los datos analizados por Ical reflejan que, de las 401 redes muestreadas dentro de este programa de vigilancia, 284 fueron calificadas como aptas para el consumo y 117 registraron incumplimientos de aptitud, lo que representa el 29,2 por ciento del total.

La propia Consejería explica que estas redes son objeto de seguimiento porque entre sus captaciones existe alguna que supera los límites máximos establecidos para alguno de los contaminantes geológicos incluidos en el programa.

Por provincias, Valladolid registró 17 redes con incumplimientos de aptitud, mientras que Palencia, Segovia, Soria y Zamora contabilizaron 16 cada una. Salamanca sumó 14, Ávila nueve, Burgos siete y León seis. En el lado contrario, Segovia fue la provincia con mayor número de redes calificadas como aptas, con 58, seguida de Zamora, con 42, Soria, con 41, y León y Valladolid, con 37 cada una.

El informe consultado por Ical subraya que este tipo de contaminación presenta características singulares, ya que está asociada a la composición geológica del terreno y suele mantenerse estable en el tiempo.

Por ello, la vigilancia se centra en controlar la calidad química de las captaciones subterráneas y en comprobar la eficacia de los tratamientos aplicados antes de que el agua llegue a los consumidores. Cuando se detectan concentraciones superiores a los límites permitidos, los operadores deben adoptar medidas correctoras y realizar nuevas analíticas de seguimiento.

Asimismo, la Consejería destaca que los datos acumulados desde la puesta en marcha de este programa muestran que el 72,7 por ciento de las redes analizadas históricamente han sido calificadas como aptas para el consumo, frente al 27,3 por ciento que registraron incumplimientos de aptitud.

Zonas de abastecimiento

Más allá de este programa específico, el informe pone de manifiesto la complejidad del sistema de abastecimiento de Castilla y León.

La Comunidad cuenta con 1.876 zonas de abastecimiento registradas en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), dos menos que en 2024 tras varios procesos de fusión y reorganización, que suministran agua a 2,32 millones de habitantes.

Las provincias con más zonas de abastecimiento son Burgos, con 293, y León, con 271, que suman cerca de un tercio del total, mientras que Valladolid y León concentran más del 40 por ciento de la población abastecida de la Comunidad.

Para garantizar la calidad del suministro, Castilla y León dispone de 22.903 infraestructuras de abastecimiento registradas, entre ellas 6.883 captaciones, 5.002 estaciones de tratamiento, 6.025 depósitos y 4.993 redes de distribución.

León concentra el mayor número de instalaciones, con 5.342, seguida de Burgos, con 3.924. El número total de infraestructuras aumentó un 0,6 por ciento respecto al ejercicio anterior.

Además, durante 2025 se tramitaron 143 altas de registros de zonas de abastecimiento e infraestructuras, de las que el 55,9 por ciento correspondieron a la provincia de León.

La mayor parte fueron nuevas captaciones, estaciones de tratamiento, depósitos y redes de distribución incorporadas al sistema. Paralelamente, se registraron 21 bajas, principalmente vinculadas a procesos de fusión y reorganización de abastecimientos y redes.

Cerca de 130.000 análisis

La vigilancia del agua de consumo humano implicó, también, 129.865 análisis durante 2025.

Los controles operacionales y de rutina representaron más del 60 por ciento de las determinaciones efectuadas, mientras que los análisis de control, los controles en grifo y las actuaciones de vigilancia sanitaria completaron el sistema de supervisión impulsado por la Consejería de Sanidad.

Asimismo, durante el año pasado se realizaron 10.238 determinaciones de cloro libre residual para comprobar la correcta desinfección de las redes de abastecimiento.

El 82,3 por ciento de las clorimetrías iniciales obtuvo resultados adecuados y únicamente en el 2,5 por ciento de los casos no se detectó presencia de cloro residual. Asimismo, las 52 muestras analizadas para detectar microcistinas en aguas superficiales resultaron conformes y no registraron ningún incumplimiento de los límites establecidos.

Además de los controles microbiológicos y químicos, la Consejería mantiene un programa específico de vigilancia radiológica del agua de consumo.

Durante 2025 hubo 453 determinaciones de parámetros radiactivos en redes de distribución y otras 62 mediciones de radón en captaciones, dentro de los controles establecidos para garantizar el cumplimiento de la normativa europea y estatal en materia de protección sanitaria frente a sustancias radiactivas presentes de forma natural en el agua.