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Mañueco se sacó un as de la manga. El candidato del PP a la reelección y actual presidente de la Junta situó al deporte en el centro de la campaña de las elecciones autonómicas y lo ha hecho con una medida que ha llamado mucho la atención.

Durante un acto en Valladolid, anunció una nueva deducción fiscal de 150 euros en el IRPF para usuarios de gimnasios y centros deportivos en la comunidad. Es decir, que el famoso mensaje de apuntarse al gimnasio, además, puede desgravar. Miel sobre hojuelas, ¿verdad?

Según explicó, la medida podría beneficiar a unas 300.000 personas y se aplicaría a todos los contribuyentes, independientemente de su edad, incluyendo además los gastos deportivos de los hijos.

El objetivo, afirmó, es doble: aliviar el coste de las cuotas deportivas para las familias y fomentar hábitos de vida saludables.

Pero, más allá del anuncio electoral, ¿qué efectos reales podría tener una medida de este tipo en Castilla y León? Un experto del sector deportivo apunta a que los incentivos fiscales pueden jugar un papel clave para combatir el sedentarismo, mejorar la salud pública y dinamizar la economía del deporte.

La deducción fiscal reduciría en la práctica el coste de acudir a un gimnasio o centro deportivo. Para muchos usuarios, ese ahorro podría marcar la diferencia a la hora de mantener una actividad regular.

Según explica Alberto García, director general de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID), este tipo de políticas rebajan la barrera económica de acceso al deporte.

“Cuando la política pública introduce incentivos que reducen la barrera económica, se favorece que más ciudadanos incorporen el ejercicio a su vida cotidiana y mantengan hábitos saludables a largo plazo”, señala.

Alberto García, director general de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID), Cedida

La medida cobra relevancia si se tiene en cuenta que España aún tiene un amplio margen de mejora en la práctica deportiva. Aproximadamente el 37% de la población declara no practicar ningún deporte, una cifra que refleja el peso del sedentarismo en la sociedad.

Para el sector, facilitar el acceso a instalaciones deportivas puede ayudar a convertir los gimnasios en espacios clave para la práctica segura, guiada y adaptada a cada persona.

El deporte como inversión

El impacto de promover la actividad física va mucho más allá del bienestar individual. Numerosos estudios muestran que hacer ejercicio de forma regular es una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades crónicas.

Entre ellas destacan la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares

A esto se suma el beneficio en la salud mental, ya que el ejercicio contribuye a reducir el estrés y la ansiedad y mejorar el bienestar emocional.

“El impacto económico también es significativo. Diferentes estimaciones sitúan el coste de la inactividad física en España entre 5.000 y 7.200 millones de euros al año, teniendo en cuenta tanto el gasto sanitario como las bajas laborales o la pérdida de productividad”, estiman.

En este contexto, el deporte se presenta como una herramienta preventiva de enorme retorno social. Algunas estimaciones señalan que cada euro invertido en fomentar la actividad física puede generar hasta 15 euros de ahorro en gasto sanitario y farmacéutico público.

Para los representantes del sector deportivo, que las administraciones incorporen el bienestar a su política fiscal es un “paso relevante”.

Desde la FNEID llevan años defendiendo que “la fiscalidad puede utilizarse para promover hábitos saludables”, del mismo modo que se emplea para incentivar otras actividades económicas o sociales.

En ese sentido, García destaca que el mensaje político que transmite la medida es significativo: “considerar el deporte no como un gasto, sino como una inversión en prevención, salud y calidad de vida”.

Además, el sector recuerda que la industria del fitness y de las instalaciones deportivas también genera empleo y actividad económica, por lo que el aumento de usuarios podría tener efectos positivos en la economía local.

Cómo se aplicaría

Desde el punto de vista técnico, la medida “sería viable y relativamente sencilla de aplicar”, según los expertos. La deducción se incluiría en el tramo autonómico del IRPF, por lo que los contribuyentes podrían aplicarla al presentar su declaración.

Para ello sería necesario acreditar los gastos deportivos mediante facturas o justificantes de pago de gimnasios, centros deportivos u otros servicios vinculados al ejercicio físico.

Además, la propuesta no sería inédita en España. Varias comunidades autónomas ya cuentan con incentivos fiscales similares, como Comunidad Valenciana, La Rioja, Región de Murcia o Andalucía

Estas experiencias sirven como referencia de que la deducción puede integrarse sin grandes dificultades en el sistema fiscal autonómico.

A pocos días de las elecciones, la propuesta también se interpreta en clave electoral. El deporte y la salud se han convertido en dos de los ámbitos con mayor consenso social, lo que explica que cada vez más programas políticos incluyan medidas de promoción de la actividad física.

Si finalmente se aplicara, la deducción de 150 euros podría convertirse en una de las primeras iniciativas fiscales en Castilla y León centradas específicamente en promover hábitos saludables.